Los sobrinos del cardenal Rouco.

Hubo unos sobrinos del capitán Grant que dieron mucho que hablar. Y que escribir y hasta musicar. Hoy tenemos a los sobrinos del cardenal Rouco. Que tal vez no lleguen a la zarzuela pero que están llenando páginas y páginas, espacios de televisión y programas de radio.

El cardenal es malísimo. Intrínsecamente perverso. Y sus sobrinos dan fe de ello. Si de uno se preocupa y termina llegando a obispo, el arzobispo de Madrid es acabado ejemplo del más impresentable nepotismo. Si de otra no hace caso y no acude a un funeral por su hermano ya tenemos señal evidente de que carece de corazón.

Pues, lo de menos son los sobrinos. El caso es encontrar pretextos para atacar al cardenal. Si no tuviera sobrinos se buscarían primos o cualquier señor que pasara por la calle.

Hay muchísimos parientes que ponen verdes a sus deudos. Con razón o sin ella. O que están muy distantes de ellos. Por los motivos que sean. Una sobrina de Franco, hija creo que de su hermana Pilar, ponía a escurrir al Generalísimo. Las relaciones de Santiago Carrillo con su padre pues, qué quieren que les diga. César Vidal tiene un hermano en sus antípodas. Supongo que Federico Trillo no estará encantado con uno de sus hermanos. De hermanos encumbrados por el hecho de serlo, y por nada más, hay infinitos. Las sagas de los Guerra y los Chaves son buen ejemplo. Para cuñadísimo tuvimos a Serrano Súñer. Da la sensación que Doña Sonsoles goza de apoyos institucionales. El señor Marichalar llegó a lo que llegó por su matrimonio. Hay hermanos, cuñados y sobrinos de Fraga que algunos pensarán están o estuvieron por parentesco. Hasta mi hermosísima catedral de Pozuelo la creó un tío, recientemente fallecido, del párroco. Y que creó después tantos problemas que hasta podríamos haber dicho los parroquianos aquello de: Señor, recíbelo con tanta paz como nos deja. Si hasta en mi tierra, tan sabia, hay una lápida en un cementerio, dictada por el viudo, que dice: Acógela, Dios nuestro, con tanta alegría como con la que te la entregamos.

Las familias son lo que son. Institución maravillosa, plena de misterios germinales, y en ocasiones con problemas. Derivados de mil motivos. Razonables algunos y estúpidos otros.

Me parece rastrero utilizar la familia para combatir a alguien a quien se aborrece. Sobre todo cuando no hay otros argumentos. Me parece razonable que Rajoy cargue con su primo zumosol de quien nadie sabía su existencia hasta que él nos la reveló. Pero si tuviera otro homosexual, fascista, socialista, delincuente, mendigo, alcohólico, drogadicto, sacerdote, del Opus Dei, millonario, kiko, lo que sea, se hable o no con él, me parecería miserable utilizarlo en su contra.

A Don Antonio María le estoy viendo y escuchando en estos momentos por televisión. Ayer estaba en Lugo y hoy celebra misa en Madrid. En esta ocasión no ha leído la homilía. Y ha estado muy bien. Veo que báculo ya tiene. Andrés Pardo se lo sigue dando y quitando. Pero parece que no se lo lleva a su casa. O si se lo lleva lo devuelve. Al cardenal le veo muy bien. Con su voz rouca de siempre. Pero mucho mejor de lo que le había visto en la clausura del Congreso de Católicos y Vida Pública. Y eso que ayer se dio una paliza. De acto y de viaje.

Todo el mundo, salvo Dios Nuestro Señor y su Santísima Madre, tienen imperfecciones. Don Antonio María también. Pero las memeces con las que se le quiere atacar por medio de sus sobrinos sólo hacen que los católicos cierren filas alrededor de su cardenal.

Señor cardenal, una vez más expresarle mi afecto y mi reconocimiento por su labor pastoral en mi diócesis. Que es la que vuestra persona rige. Y en mi modesta opinión tan bien. Le veo con báculo. Gracias Don Andrés por devolvérselo. Utilícelo un poquito más.

Y ya he cantado con usted, otra vez, a la Virgen de tez morena. Menuda recomendación tiene en el cielo. Cuando allí comparezca, la Virgen y Madre del Redentor va a darle en la frente un beso agradecido. Porque no ha habido en este querido y viejo Madrid obispo que la haya amado tanto.

Gracias por todo, Don Antonio María.
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