José María Álvarez, en San Pablo: "Siguiendo la huella de nuestro Maestro" 'Jesús enseñaba así'

'Jesús enseñaba así'
'Jesús enseñaba así'

Laeditorial San Pablo, con su nuevo libro “Jesús enseña así”, nos proporcina la posibilidad de llegar a ser nuestra palabra bastante más útil enla edificación de la misión evangelizadora

224 páginas, con las sugerentes y bien intencionadas ilustraciones de Agustín de la Torre, escritas por el autor José María Álvarez (Chema para los amigos), misionero del Sagrado Corazón

Con el lenguaje –“facultad humana que permite la comunicación y la expresión del pensamiento”-, del que en la actualidad se suele hacer uso en la Iglesia y en sus aledaños, resulta prácticamente imposible entenderla y entenderse entre sí. Clérigos y laicos se sirven-nos servimos- de palabras, de signos, de términos y conceptos con los que a nuestros educandos les quedan inéditos los caminos que llevarían al Reino de Dios, es decir, a la libertad, a la paz y al amor. Como, por otra parte, el mismo lenguaje es el instrumento del que se valen los laicos para hacernos llegar sus ideas y así también educar a sus educadores, lo de la formación- información lo tenemos dentro de la Iglesia realmente difícil.

El lenguaje eclesial es clerical por excelencia. Vacuo, obsoleto e inane. Inerte. Perezoso. Ampuloso. Los clérigos siempre dicen lo mimo y de idéntica forma y manera. Sus palabras huelen permanentemente a incienso o a infierno. La temática “religiosa” es manifiestamente mejorable. Catequética de años balbucientes. Alejada de lo que piensan y hablan los demás, a quienes teóricamente irían dirigidas.

En los santos evangelios no se habla como lo hacen los curas y mucho menos, los “oradores sagrados”. El contenido y su expresión-manifestación, de las homilías, Cartas Pastorales, Encíclicas, quinarios y triduos, sermones, hojas parroquiales…, apenas si concuerdan con el estilo y la pedagogía que aporta Jesús, sin escatimar absolutamente nada de su doctrina, avalada además con sus ejemplos de vida.

Sólo por aprender a enseñar a los otros mediante el ministerio de la palabra, les sería imprescindible a los curas y a los obispos, acudir con mayor frecuencia y devoción a leer y releer los evangelios.

Y en tan indocto y ortográficamente vetusto contexto, la editorial “San Pablo”, con su nuevo libro “Jesús enseña así” –“(formación de catequesis y aprendizaje cristiano a partir de las parábolas”), nos proporcina la posibilidad de llegar a ser nuestra palabra bastante más útil enla edificación de la misión evangelizadora.

El libro, con sus 224 páginas y con las sugerentes y bien intencionadas ilustraciones de Agustín de la Torre, es autor José María Álvarez (Chema para los amigos), misionero del Sagrado Corazón y con sus respectivos títulos universitarios en Teología Filosofía, Sagrada Escritura, Pedagoía y sentido común, además de otros libros “sanpaulinos” algunos de ellos publicados en su colección “Religión para torpes”.

Síntesis del contenido del texto pueden ser estas palabras. ”La Buena Nueva de Jesucristo no cambia, lo que hay que hacer es adaptarla a la comprensión de las nuevas generaciones y a las cirunstancias actuales. Este libro trata de acudir al método de enseñanza del Maestro por excelencia, Jesús de Nazaret, que pudiendo enseñar con los recursos propios de un teólogo y de un conocedor perfecto de las leyes y tradiciones de su pueblo, recurrió a sencillas parábolas para explicar lo divino y lo humano. Siguiendo la huella de nuestro Maestro, se hace un recorrido por todas las parábolas del Evangelio, extractando las enseñanzas que los cristianos debemos aprender y adoptándolas al sentir de hoy…”

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