Calcular los años

Corremos el riesgo de gastar nuestros años y nuestros días inútilmente, cuando no nos acercan a Dios. Nos quedamos obtusos y cerrados cuando damos importancia a tantas actitudes humanas, quizás injustas o carentes de sentido, gastamos nuestra vida en aquello que no nos puede llenar, y por eso nuestros años pueden acabarse como un suspiro, sin conocer el amor y la misericordia, sin haber logrado adquirir un corazón sensato. Saber calcular los años, tener conciencia de ellos, reconocer las propias fuerzas y energías es un don de Dios, por eso en este salmo pedimos que se nos conceda esta gracia. Saber, conocer o por lo menos intuir, la riqueza de cada etapa de la vida desde su realidad.
Con un corazón sensato tendremos la sabiduría que lleva a distinguir entre lo sustancial y lo intrascendente. Actuar de acuerdo con mi edad y dejar que los demás lo hagan de acuerdo con la suya es signo de reconocimiento del hacer de Dios.
Al tiempo de la esperanza deber suceder el de la realización y a este el de la serenidad. No se pueden invertir los términos ni prolongar lo que no se puede prolongar, cada etapa nos deja señalados con los surcos de la vida dibujados con amor por Dios Creador. Texto: Hna. Carmen Solé.