Cruces

Hoy durante la oración, la mirada se me fue hacia el lado donde se encuentra situado. Y me he dicho para mis adentros: ¡Cuántas cruces hay en nuestro mundo! Los que se encuentran clavados en las camas de los hospitales o en sus casas, los que poco a poco mueren de hambre, los explotados todo sentido, los que se ven obligados a aceptar trabajos con unos salarios que no les dan más que para mal vivir, los presos injustamente, los heridos en campos de batalla, los ancianos que viven olvidados, los hijos de familias desunidas y tantas y tantas cruces que conocemos y otras muchas más que ignoramos.
Todas estas cruces de la humanidad están en torno del crucificado, del injustamente condenado; Él que con su muerte acogió todo sufrimiento humano. La gran cruz con los brazos de Jesús extendidos en medio de las pequeñas cruces parece que quiere abrazar todas las otras cruces y he recordado la frase del Evangelio: “Venid a mi todos los que estáis agobiados y yo os aliviaré”.
Y en mi interior he elevado esta súplica a Jesús: "Señor ayuda todo sufrimiento humano, dales a todos les desheredados la fuerza para que no decaigan en su camino de vía crucis; que encuentren quien les comprenda, quien les ayude, convierte el corazón de los explotadores, de los gobernantes que llevan a otros países a la guerra, que los enfermos "encuentren alivio a su dolor y sobre todo que yo no sea indiferente ante el sufrimiento ajeno. Texto: Hna. María Nuria Gaza.