Obedecer

No sabemos si hubo un diálogo entre él y el Maestro, lo único que nos relata el evangelio es que al ver marchar a Jesús en la barca, el hombre le rogó que lo llevase con Él. Pero Jesús le dijo: “Vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho contigo”. Y la narración termina diciendo que fue por toda la ciudad proclamando lo que Jesús había hecho con él. Aquí vemos claramente lo que Jesús dijo a sus discípulos: “No me habéis elegido vosotros a mi sino que yo os he elegido a vosotros”.
En la vida también nos puede suceder que muchas veces pensamos que lo mejor es hacer una determinada cosa y Dios nos pide otra muy distinta. Incluso al momento de determinar qué vocación seguir, algunos pueden pensar que lo mejor es escoger el seguimiento de Jesús a través de los consejos evangélicos, cuando lo mejor para ellos es elegir el estado al cual Dios los llama. Siempre el mejor estado es el de obedecer la llamada de Dios y no hacer la nuestra.
Lo que a todos nos pide el Señor es que proclamemos que Él ha hecho grandes cosas en nosotros y nunca hacer como los gerasenos de pedir a Jesús que se aleje. No supieron apreciar el milagro realizado en aquél hombre. Ellos, tan materiales, sólo alcanzaban ver la pérdida de sus cerdos. Y eso que para los judíos eran animales impuros. Texto: Hna. María Nuria Gaza.