Personas sembradoras de buen humor

Girasol
El milagro que Jesús obró al multiplicar el pan para los que le seguían y necesitaban poder alimentarse me lleva a pensar a veces en que la actitud de quienes saben sembrar a su alrededor semillas de buen humor y de paz cuyo fruto será además de la propia felicidad y la dicha de los demás. Pero también pienso en el polo opuesto, la actitud de quienes parece que sólo saben sembrar el malestar y la desesperanza a su alrededor.

Las primeras son personas de talante positivo que hacen todo lo posible para no caer en el pesimismo o en la oscuridad que a veces parece rodearnos en nuestra sociedad que vive inmersa en tantos problemas que repercuten en todos los ambientes.

Aquellos que procuran sembrar felicidad son personas equilibradas y rectas que nunca tienen como primer punto de mira sus propios intereses, pero que saben captar los deseos, expectativas y necesidades de los que están a su alrededor y con gusto miran de hacer crecer espacios de felicidad. Son personas que saben multiplicar el bien, que se olvidan de toda sombra de egoísmo porque su corazón está centrado en Dios y saben empezar siempre su jornada dándole gracias por los dones recibidos y por las oportunidades que se les ofrecerán para hacer el bien.

También es verdad que hay personas a cuyo lado todo parece oscuro y hasta el sonreír se vuelve difícil, subrayan ante todo las dificultades y el malestar. Seguramente su actitud tiene como punto de partida una dosis importante de egoísmo y desconfían incluso del amor que Dios nos tiene, y pretenden hallar ellos solos la solución a las dificultades que se presentan.

Me gusta poder vivir con esas personas sembradoras de buen humor y cada día doy gracias a Dios porque me ha concedido vivir rodeada por un buen grupo de ellas. Texto: Hna. Carmen Solé.
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