Saber elegir

Saber elegir es un arte que todos llevamos dentro desde nuestro nacimiento. Toda vida está llena de distintos actos de elección. Desde que tenemos uso de razón, cuando se empieza a dibujar la personalidad de cada uno, empezamos a elegir, aunque sólo alguna vez tengamos conciencia de ello.

Sin duda que nuestras primeras elecciones carecerán de trascendencia, pero ya el niño elige cuando se le ofrece un caramelo si se queda con el de un color o si se inclina por otro. Quizás lo único que le ha llevado a la decisión ha sido que color le resulte más o menos agradable, pero aunque sea intrascendente es bueno aprender que la decisión tomada comporta un cierto riesgo.

Poco a poco la misma vida nos enseña a elegir, y poco a poco también vamos experimentando que casi siempre cada elección lleva como consecuencia una renuncia. Si voy al cine, no puedo estar al mismo tiempo en un concierto, si me visto de un cierto modo, no puedo ir de otro.

Al hacernos mayores tomamos conciencia plena de cuanto significa una elección, aunque a veces no podamos ni imaginar las consecuencias que este acto tendrá para nuestra vida. Saber elegir es un don, poder elegir bien en los momentos trascendentales es una gracia, un regalo que Dios nos hace para que en todo momento le podamos dar gracias por su luz y su fuerza en tiempos de una decisión definitiva.Texto: Hna. Carmen Solé.
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