Lo cotidiano

Rutina
Podemos imaginar cual será nuestra reacción y cómo obraremos cuando nos llegue un acontecimiento especial por su fuerza o por su trascendencia. Pero la realidad es que aquello que va configurando nuestro modo de ser es lo cotidiano, la suma de pequeños gestos que a veces ni valoramos pero que van marcando nuestra forma de ser y de actuar.

A cualquier persona lo que de verdad nos configura es lo cotidiano, las situaciones repetidas, quizás por ello poco valoradas, pero son las que constituyen el entramado de nuestra forma de vivir, marcan nuestra manera de obrar nuestra relaciones con los que tenemos cerca, nuestras ideas y nuestras reacciones ante los acontecimientos de toda índole.

Pero si nos paramos a pensar, aún lo que nos parece más repetido y repetitivo, no lo es en realidad, porque nuestro hoy nunca es igual que el ayer y el mañana será distinto. Las cosas y las actitudes más simples, por repetidas dejan de serlo, cuando a cada uno deseamos poner todo nuestro interés, entrega, cariño. Cuanto me acontece hoy, aquello que me rodea, puedo apreciarlo de modo distinto de aquello que el Señor me ofreció ayer para poder vivirlo en plenitud. Por esto le damos gracias porque nos permite entregarle como fruto de nuestro obrar cuanto en realidad recibimos de su generosidad.

El cambio entre los hechos de ayer y lo repetido hoy parte de nuestro deseo de fidelidad y concluye en una acción de gracias, que nos hace aumentar nuestra confianza en el amor de dios Padre. Texto: Hna. Carmen Solé.
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