En esta noche...

El cura de Ars decía algo así: “le miro, porque me mira”. Es cierto, cruce de miradas, mi vida despojada ante Él. ¿Qué más? Nada, cuando se tiene TODO. Es la hora de unir las miradas del amor que se encuentra, que susurra... “nada te turbe, nada te espante, quien a Dios tiene nada le falta, solo Dios basta”. Vivir, acoger, gozar el amor del momento que fortalece.
Me preguntas: ¿Quién soy?... se hace el silencio... estoy ante el Dios que busco, que entreteje mi vida, no quiero perder la brújula, lo sabes.
En esta hora, de paz interior, quiero ir más hacia TI, que no haga mi vida sin TI.
En esta hora, es mi vida la que está en juego, que quiere saber acertar desde TI.
En esta hora, quiero escuchar tu voz, que no endurezca el corazón.
“Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu…” (Salmo 50)
Texto: Hna. Ana Isabel Pérez.