El salmo 66 es un himno de acción de gracias al Creador, por su justicia:
“Que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia” (v. 3). Él vio que todas las cosas eran buenas, como dice el libro del Génesis.
El autor de este salmo al contemplar la creación, ve un orden admirable, el rostro de Dios se refleja en los frutos que nos ofrece la madre naturaleza en cada estación.
“La tierra ha dado su fruto, nos bendice el Señor nuestro Dios” (v. 7). En nuestras latitudes después de un invierno en que parece que todo está muerto viene
la primavera en el que la tierra despierta del largo letargo invernal, apuntan las flores y luego éstas se transforman en sabrosos frutos.
También
el Señor espera de nosotros que demos fruto en el tiempo oportuno, somos los colaboradores de su obra y de esta forma nuestros hermanos podrán cantar:
“Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben” (v. 4,6).
Texto: Hna. María Nuria Gaza.