“Nunca vaciles en tender la mano, nunca titubees en aceptar la mano que otro te tiende” (Juan XXIII).
Este pensamiento que nos dejó el papa Roncalli, en herencia en su “Diario del alma”,
tiene mucha miga. Repensándolo veo que gran verdad dijo en tan pocas palabras.
Mientras estaba reflexionando en ello me ha venido la cita bíblica:
“No apagará el pabilo vacilante ni romperá la caña cascada”. Hay que esforzarse para no romper en las situaciones límites y no nos arrepentiremos y si la situación se ha quebrado y el otro nos tiende un puente, hay que aprovechar la ocasión para rehacerlas.
El Señor lo hace con nosotros una y otra vez. ¿Por qué no lo tendríamos que hacer nosotros?
Incluso a nivel humano es mucho mejor vivir reconciliado que enemistado.Texto: Hna. María Nuria Gaza.