"Demasiadas veces la Iglesia oficial ha ignorado y encubierto", señala el teólogo portugués Anselmo Borges: "Denunciar los abusos sexuales a menores es un favor que hacen a la Iglesia"

El P. Anselmo Borges
El P. Anselmo Borges António Pedro Ferreira

Para el sacerdote y teólogo Anselmo Borges, los abusos sexuales a menores se han agravado con el hecho de que "la Iglesia oficial" ha "ignorado y encubierto" los crímenes cometidos

"Afortunadamente, la Conferencia Episcopal Portuguesa, con el obispo José Ornelas a la cabeza, ha creado una Comisión Independiente donde se pide a los maltratados y a sus familias que tengan el valor de ir", señala en una entrevista en 'Visao'

(Visao).- Anselmo Borges es una de las voces más libres de la Iglesia católica en Portugal. Padre de la Sociedad Misionera Portuguesa, el profesor de la Facultad de Artes de la Universidad de Coimbra, comenta, en una entrevista a Visao, la "tragedia" de los abusos sexuales de que ha sido especialmente polémico en Portugal, sobre todo desde la creación del creación de la Comisión Independiente para el Estudio de los Abusos Sexuales contra los Niños en la Iglesia Católica, dirigida por el psiquiatra infantil Pedro Strecht, que esta semana ganó el premio de la Asociación Portuguesa de Apoyo a las Víctimas (APAV) 2022.      

En su opinión, ¿cuál es la razón de las dificultades de la Iglesia portuguesa para tratarcontransparencia este proceso de abuso sexual de menores? 

Creo que cualquier familia (la Iglesia debe ser una familia) tiene dificultades para afrontar -esa es la palabra- el atroz delito de los abusos sexuales a menores, el deshonor, la vergüenza, la mala fama que provoca. Afortunadamente, la Conferencia Episcopal Portuguesa, con el obispo José Ornelas, ha creado una Comisión Independiente que insta a los abusados y a sus familias a y sus familias tengan el valor de denunciar, a través de los distintos medios disponibles, estas estos abusos. Creo que es un inmenso favor que hacen a la Iglesia, para que esto termine de una vez por todas. No conozco mayor condena al abuso infantil que la palabras de Jesús. Dijo: "Dejad que los niños vengan a mí", pero añadió: "Ay de a cualquiera que escandalice a un niño. Sería mejor atar una piedra de molino alrededor de su cuello y y arrojarlo al mar". 

Anselmo Borges
Anselmo Borges

En su opinión, los que miran principalmente a la preservación de la institucióna costa del sufrimiento de las víctimas, ¿qué temen? Que la Iglesia perderá ¿autoridad?

Ese fue el punto álgido de la tragedia. En lugar de defender a las víctimas, ir hacia ellas con todos los medios posibles de defensa y apoyo, se planteó la salvaguarda de la institución. Esto es absolutamente intolerable. Es necesario ir a la verdad. Jesús también dijo: "La verdad os hará libres". Como he dicho, la denuncia de todos los casos, con todos los consecuencias, para purificar la Iglesia y hacer la debida petición de perdón y reparación, es un favor a la Iglesia, para que se purifique, ponga fin a esta tragedia, y luego para ayudar a poner fin a esta tragedia en las familias y otras instituciones. De hecho, uno de los aspectos más dramáticos de esta situación es que
la gente tenía plena confianza en la Iglesia, en los sacerdotes. De camino a Fátima, hace unos días, una mujer dijo: "Nuestros padres nos entregaron a la catequesis sin reservas". 

La Iglesia portuguesa, ¿ha estado con el Papa, concretamente en la lucha contracontra lo que Francisco ha llamado la "plaga" del clericalismo? 

Con demasiada frecuencia la Iglesia oficial ha ignorado y encubierto. Con la creación de la Comisión, ha demostrado que realmente quiere avanzar con transparencia hacia
la "tolerancia cero", que el papa Francisco exige insistentemente: una vez más, en su
libro de conversaciones con el periodista argentino Hernán Reyes Alcaide (Te pido en nombre de Dios), que acaba de publicarse, el primer mandamiento se refiere precisamente a la erradicación de los abusos sexuales a menores en la Iglesia: "Pido que se erradique la cultura del abuso en la Iglesia". Que la Iglesia no quiera justificar estos abusos con el argumento de que es un fenómeno "generalizada en todas las culturas y sociedades". Miles de vidas" fueron destrozadas precisamente por aquellos cuya misión era cuidarlos y protegerlos. "Hagamos lo que hagamos para intentar reparar el daño que hemos causado, nunca será suficiente"; "un solo caso es un realidad monstruosa". 

José Ornelas
José Ornelas

¿Y la "plaga" del clericalismo? 

Al hablar de la "plaga" del clericalismo, toca un aspecto esencial y decisivo. El clericalismo viene de del clero, que implica la ordenación sacerdotal y, con ella, el sacerdote como alter Christus ("otro Cristo") y un poder sagrado que puede ser dramática y patológicamente perjudicial. Jesús había dicho: "Todos sois hermanos". Pero con la ordenación sacerdotal apareció una Iglesia con dos clases: clero y laicos. Según el Nuevo Testamento, sólo Jesús Cristo y el pueblo sacerdotal. Así, dos eminentes teólogos actuales, jesuitas como el papa Francisco, reclaman como urgente la necesidad de desprivatizar los ministerios -en la Iglesia habrá ministerios ordenados, pero no ordenación sacerdotal-. Jorge Costadoad escribió: "La versión sacerdotal del cristianismo se ha convertido en una expresión patológica de de la misma". González Faus pide que "desaparezca toda connotación 'sacerdotal' en el ministerio... La rica teología de los Evangelios sobre el pastor, el sacerdote (padre), puede dar mucho más de perspectivas más cristianas sobre el ministerio que este tipo de "divinización" que el término sacerdote sugiere. 

Estas divisiones no se refieren únicamente a la cuestión de los abusos. ¿Qué otros aspectos también deben ser discutidos y cambiados para que el camino de la Iglesia pueda continuar? 

El fin del celibato obligatorio, el reconocimiento activo de la igualdad de las mujeres, una Iglesia verdaderamente evangélica, sencilla, que acabe con los rituales secos, una Iglesia que no excluye (me refiero, por ejemplo, a la posibilidad de la comunión para los
divorciados vueltos a casar y una bendición para las parejas homosexuales), que habla un lenguaje que la gente entienda, incluso los jóvenes... Como explico en mi último libro El mundo y la Iglesia. ¿Qué futuro?

Presentación del último informe sobre abusos en Portugal
Presentación del último informe sobre abusos en Portugal



A la luz de todos estos debates, ¿en qué medida el Concilio Vaticano II ahora que han pasado 60 años desde su inicio?

Para mí, el núcleo de la revolución conciliar consistió en la constatación de que la
la Iglesia es ante todo el Pueblo de Dios, y sólo después viene la jerarquía como servicio. Yo diría, por tanto, que el proceso de democratización, que ahora Francisco quiere completar con la sinodalidad: todos tienen voz en la Iglesia y lo que es de todos, debe ser decidido por todos. El Papa Francisco ya ha comunicado que, "con el objetivo de tener una tiempo para un discernimiento más amplio", el próximo Sínodo, precisamente sobre la sinodalidad, tendrá dos sesiones: la primera del 4 al 29 de octubre de 2023 y la segunda en octubre de 2024. 

Pero, llegados aquí, permítame que les diga: cuando hablamos de la Iglesia y de su necesaria y urgente renovación urgente, pensamos en las estructuras, olvidando lo esencial, que es la fe. El cambio sólo se producirá si todos los católicos (empezando por los cardenales, obispos, canónigos, sacerdotes...) se preguntan: ¿en quién creo realmente? ¿Es en el Dios de Jesús en quien pongo mi fe, mi confianza? ¿El buen Dios, Padre y Madre de todos, que sólo quiere el bien, la felicidad, la plena realización de todos sus hijos e hijas?

Anselmo Borges
Anselmo Borges

Entrevista completa en portugués

Para o padre e teólogo Anselmo Borges, os abusos sexuais de menores agravaram-se com o facto de “a Igreja oficial” ter "ignorado e encoberto" os crimes cometidos. “Felizmente, a Conferência Episcopal Portuguesa, com o bispo José Ornelas à frente, criou uma Comissão Independente aonde se pede que os abusados e suas famílias tenham a coragem de ir”, defende, em entrevista à VISÃO

Anselmo Borges é uma das vozes mais livres da Igreja católica em Portugal. Padre da Sociedade Missionária Portuguesa, o também professor da Faculdade de Letras da Universidade de Coimbra comenta, em entrevista à VISÃO, a “tragédia” dos abusos sexuais de menores, que em Portugal tem sido particularmente polémica, sobretudo desde a criação da Comissão Independente para o Estudo dos Abusos Sexuais contra as Crianças na Igreja Católica Portuguesa, liderada pelo pedopsiquiatra Pedro Strecht e que ainda esta semana venceu o Prémio Associação Portuguesa de Apoio à Vítima (APAV) 2022.     

Em seu entender, a que se devem as dificuldades da Igreja portuguesa em lidar, com transparência, com este processo dos abusos sexuais de menores?

Penso que qualquer família (a Igreja deve ser uma família) tem dificuldade em enfrentar – é a palavra – o crime hediondo cometido, a desonra, a vergonha, o mau nome que isso provoca. Felizmente, a Conferência Episcopal Portuguesa, com o bispo José Ornelas à frente, criou uma Comissão Independente aonde se pede insistentemente que os abusados e suas famílias tenham a coragem de ir, através dos vários meios de acesso, denunciar esses abusos. Penso que este é um imenso favor que fazem à Igreja, para que esta chaga acabe definitivamente. Não conheço maior condenação dos abusos de menores do que as palavras de Jesus. Ele disse: “Deixai vir a mim as criancinhas”, mas acrescentou: “Ai de quem escandalizar uma criança. Era melhor atar-lhe uma mó de moinho ao pescoço e lançá-lo ao mar.”

Na sua opinião, os que olham sobretudo para a preservação da instituição em detrimento do sofrimento das vítimas, o que temem? Que a Igreja perca autoridade moral?

Esse foi o cúmulo da tragédia. Em vez de se defender as vítimas, indo ao seu encontro com todos os meios possíveis de defesa e apoio, antepôs-se a salvaguarda da instituição. Isto é absolutamente intolerável.  É necessário ir ao encontro da verdade. Jesus também disse: “A verdade libertar-vos-á”. Como disse, a denúncia de todos os casos, com todas as consequências, em ordem à purificação da Igreja e ao devido pedido de perdão  e reparação, é um favor à Igreja, para que ela se purifique, acabe com esta tragédia, e então ela própria possa contribuir para que se ponha termo a essa mesma tragédia nas famílias e outras instituições. De facto, um dos aspetos mais dramáticos desta situação é que as pessoas confiavam plenamente na Igreja, nos padres – ainda há dias uma senhora, a caminho de Fátima, dizia: os nossos pais entregavam-nos para a catequese “sem reservas”. Ora, foi precisamente essa confiança que foi traída.

A Igreja portuguesa tem estado com o Papa Francisco e, nomeadamente, na luta contra aquilo que o Papa designou como a “peste” do clericalismo?

Demasiadas vezes a Igreja oficial ignorou e encobriu. Com a criação da Comissão Independente, mostrou que quer realmente caminhar com transparência no sentido da “tolerância zero”, que o Papa Francisco insistententemente exige: mais uma vez, no seu livro de conversas com o jornalista argentino Hernán Reys Alcaide, Vi Chiedo in Nome di Dio (Peço-vos em nome de Deus), que acaba de ser publicado em italiano sob a forma de decálogo. O primeiro mandamento diz respeito precisamente à erradicação dos abusos sexuais de menores na Igreja: “Peço que se erradique na Igreja a cultura dos abusos”. Que a Igreja não queira justificar esses abusos com o argumento de que é um fenómeno “generalizado em todas as culturas e sociedades”. Foram “milhares de vidas” destroçadas  precisamente por quem tinha por missão cuidar delas e protegê-las. “Tudo o que façamos para tentar reparar os danos que causámos nunca será suficiente”; “um só caso é uma realidade monstruosa.”

E a “peste” do clericalismo?

Ao referir a “peste” do clericalismo, toca num aspeto essencial, decisivo. Clericalismo vem de clero, que implica a ordenação sacerdotal e, com ela, o sacerdote como alter Christus  (“outro Cristo”) e um poder sacro que pode ser dramática e patologicamente deletério. Jesus tinha dito: “Sois todos irmãos”. Mas, com a ordenação sacerdotal, apareceu uma Igreja com duas classes: clero e leigos. Segundo o Novo Testamento, sacerdote só Jesus Cristo e o o povo sacerdotal. Assim, dois eminentes teólogos atuais, jesuítas como o Papa Francisco, exigem como urgente a necessidade de desacerdotalizar os ministérios – na Igreja haverá ministérios ordenados, mas não ordenação sacerdotal. Jorge Costadoad escreveu: “A versão sacerdotal do cristianismo converteu-se numa expressão patológica do mesmo.” González Faus pede que “desapareça toda a conotação ‘sacerdotal’ no ministério… A rica teologia dos Evangelhos sobre o pastor, o padre (pai), pode dar perspetivas muito mais cristãs do ministério do que essa espécie de ‘divinização’ que o termo sacerdote sugere.”

A mudança só se dará se cada católico e católica (a começar pelos cardeais, bispos, cónegos, padres…) perguntar a si mesmo, a si mesma: Em quem acredito verdadeiramente?

Estas clivagens não dizem apenas respeito à questão dos abusos. Que outros aspetos também deveriam ser discutidos e alterados para que o caminho da Igreja possa prosseguir?

O fim do celibato obrigatório, o reconhecimento ativo da igualdade das mulheres, uma Igreja verdadeiramente  evangélica, simples, que põe termo a rituais secos, uma Igreja que inclui e não exclui (estou a referir-me, por exemplo, à possibilidade da comunhão para divorciados recasados e uma bênção para casais homossexuais), que fala uma linguagem que as pessoas entendam, também os jovens… Como explico  no meu último livro 'O Mundo e a Igreja. Que futuro'?

Publicado pela Gradiva, O Mundo e a Igreja – Que Futuro? é o mais recente livro de Anselmo Borges

Tendo em conta todas estas discussões, em que medida está o Concílio Vaticano II por cumprir, agora que perfazem 60 anos do seu início?

Para mim, o núcleo da revolução conciliar consistiu na tomada de consciência de que a Igreja é, antes de mais, o Povo de Deus, só depois vem a hierarquia como serviço. Diria, por isso, que essencialmente falta cumprir o processo de democratização, que Francisco quer agora levar a cabo com a sinodalidade: todos têm voz na Igreja e o que é de todos deve ser decidido por todos. O Papa Francisco já comunicou que, “com o objetivo de dispor de um tempo de discernimento mais amplo”, que o próximo Sínodo, precisamente sobre a sinodalidade, terá duas sessões: a primeira de 4 a 29 de outubro de 2023 e a segunda em outubro de 2024.

Mas, aqui chegados, permita que lhe diga: quando falamos da Igreja e da sua necessária e urgente renovação, pensamos nas estruturas, esquecendo o essencial, que é a fé. A mudança só se dará se cada católico e católica (a começar pelos cardeais, bispos, cónegos, padres…) perguntar a si mesmo, a si mesma: Em quem acredito verdadeiramente? É no Deus de Jesus que ponho a minha fé, a minha confiança? O Deus bom, Pai e Mãe de todos, que só quer o bem, a felicidade, a plena realização de todos os seus filhos e filhas?

Anselmo Borges
Anselmo Borges DN

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