Rafael Álvarez, pedazo de Brujo

Acabo de asistir, en primera fila, al estreno en Madrid de la obra "Una noche con El Brujo", que lleva ocho años rodando por España con éxito de público y crítica (aunque acaso no se haya visto mucho por las listas de programas oficiales subvencionados).
Rafael Álvarez, El Brujo, showman de la escena, es un juglar medieval, poeta de la palabra y el gesto, mimo y payaso. Y conversador y amigo de todos. Al público dedica este programa aniversario de sus 30 años de montar farsa por aldeas y ciudades de la Península y las Islas.
Pedazo de Brujo el andaluz universal Rafael Álvarez, que con sus pases de manos, sus pinchazos de risa al corazón, sus exquisitas fórmulas de magia blanca y ternura, nos embruja y transporta, a lo largo de casi dos ininterrumpidas horas, al país de la fantasía y el encantamiento. No sé por qué me recuerdan mucho su voz y sus ademanes a los primeros planos televisivos de El Loco de la Colina con sus increíbles invitados y su desafiante humanidad.
EN UN PRINCIPIO YA EXISTÍA LA PALABRA

En un escenario a oscuras, sobre una circular mesa camilla presidida por un búcaro de flores y una vela, como en la imagen inicial de este post, recita libremente, solemnemente, Rafael el inicio del evangelio de Juan: "En un principio ya existía la palabra y en ella había vida y había luz, y ella brilló en las tinieblas; pero las tinieblas no la comprendieron..."
A una propuesta, hace ocho años, de lectura pública de clásicos que hizo a Álvarez la Compañía de Teatro Clásico, respondió favorablemente el artista, y ha ido enriqueciendo su espectáculo con el sutil diálogo actor/público. Tiene poco que ver el cabaret literario de hoy con la aventura original.
Va desafiando, como en trance, recuerdos de sus primeros meses, de sus primeros años, relacionados con el lenguaje... Y al fin se hace la luz en el escenario, como el día primero de la creación. A partir de aquí, el hombre orquesta, hilvanando simpáticas anécdotas personales con lecturas de autores clásicos, sobre todo místicos, nos deleita, nos encandila, nos asombra con su verbo chispeante, preciso, hipnótico.
DE LA MÍSTICA A LA COPROLALIA

Figura central de esta primera parte es Teresa de Jesús. Desde la veneración procesional del brazo incorrupto de la santa, que él presenció ("la mano derecha con la que escribió el Castillo interior..."), hasta la lectura emocionada de "Vivo sin vivir en mí..." O la alusión al alma simbolizada en una "mariposica blanca muy graciosa" de las Moradas ("Pobre mariposilla mínima. Los confesores no la dejan volar...").
Refiere Álvarez un texto de Teresa que define provocadoramente a fray Pedro de Alcántara como "extremeño y sin embargo santo". De san Juan de la Cruz declama, cómo no, versos de la Noche oscura del alma. En otro momento se refiere a Francisco de Asís dando voces por el campo, en la versión que realizó Darío Fo, y Rafael dramatiza en sus giras bajo el título "San Francisco, juglar de Dios".
Me ha emocionado escuchar a El Brujo definiendo a los místicos de todas la religiones como transreligiosos(es decir que, llegados a cierto nivel de unión con Dios, el parecido de los santos de todas las confesiones es asombroso; como muy semejantes son los fundamentalistas de todos los credos...)
Si nos referimos a otro género del Siglo de Oro que cultivó con genialidad Quevedo, uno de los momentos más increíbles del happening brujo ha sido cuando declamó nuestro insigne humorista, con asombrosa y divertidísima expresividad fónica y gestual, "Gracias y desgracias del ojo del culo".
Podíamos seguir. Pero el espacio del post es limitado. Charla y charla Rafael por los codos, las rodillas, el entrecejo y todo el cuerpo refieriendo historias personales muy bien contadas("memorias dramatizadas en clave cómica" define el autor su inagotable excursus por los cerros del esperpento y la emoción). Curioso: de pronto se detiene rascándose la cabeza...
Me he ido... No sé dónde estaba... Pero estoy mejor.
¿HA VENIDO GALLARDÓN?

Tanto en el trancurso de la obra como en entrevistas, El Brujo interpela ingeniosa, ácidamente, al alcalde de Madrid y su equipo. Así, por ejemplo, se ha lamentado:
"Aunque las instituciones creen apoyar el teatro y es verdad que en parte lo hacen, piensan sin embargo que deben favorecer sólo al teatro público, que representa apenas el 20 por ciento de lo que se hace en este campo".
Achaca el actor esta falta de interés de los responsables de las distintas Administraciones a que esta actividad "no les sirve para promocionarse políticamente y por eso no les interesa tanto".
Es el público el que sostiene al teatro,
"el que permite que un actor pueda sobrevivir pasando de los críticos, de las instituciones e incluso de los autores, porque en mi caso soy yo mismo... Y todo esto lo he aprendido con hambre, como les pasó a Lina Morgan o Darío Fo".
Me ha parecido excesivo el precio de 30 euros en un espectáculo de un solo actor con el escenario prácticamente vacío y casi total ausencia de efectos especiales. A lo mejor, con generosa subvención –y el espectáculo de "Una noche con El Brujo"es auténtica cultura popular–, la adquisición de la entrada hubiera resultado más al alcance del bolsillo.
ENLACES INTERESANTES

YOU TUBE. Presentación de la figura de EL BRUJO de 7 minutos de duración. Pulsar aquí.

PÁGINA PERSONAL de Rafael Álvarez "EL BRUJO". Muy completa. Pulsar aquí.