(Manuel Mandianes).- Estos días, pese a la pertinaz lluvia, mil imágenes del hijo de Dios recorren nuestras calles. Pero, ¿quién es Jesús para los millones de personas que en todos los rincones de España contemplan los pasos de Semana Santa desde las aceras o los portan a hombros? El mensaje posmoderno -Dios ha muerto- se traduce en que no hay fundamento último, estable, estructural, y de ello se deriva la desvalorización de todos los valores. Una realidad líquida, sin fundamento, compuesta de marcas, signos, arañazos, letras sueltas y deterioros.
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