Cada año los mexicanos celebran el comienzo de las luchas por la independencia de 1810. El presidente Felipe Calderón imitó en la celebración el grito dado por un sacerdote católico, Miguel Hidalgo y Costilla, hace 199 años, y recordó a los héroes nacionales que promovieron ese movimiento. El sacerdote sería luego excomulgado por su «doctrina luterana» y finalmente fusilado por el movimiento imperial.
Cuenta la historia que el sacerdote católico Miguel Hidalgo y Costilla gritó por la independencia en el pueblo de San Miguel Allende, en Guanajuato, portando como bandera una imagen de la virgen de Guadalupe.
Como miembro de un grupo opositor al gobierno colonial, cuya conspiración había sido descubierta, el padre católico despertó a la población, la noche del 15 de septiembre de ese año, tocando la campana de su templo donde hizo un llamado al levantamiento armado para luchar por la independencia. Dicha campana es la que tocan, hasta el día de hoy, los presidentes mexicanos, cada año, desde un balcón del Palacio Nacional para festejar lo que en las escuelas se enseña como «Grito de independencia».
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