Crece la denuncia católica de la pobreza en Argentina

"Pero el dolor mayor, que desgarra nuestras vidas, son los niños que han quedado presa de discusiones sectoriales poniendo en riesgo la vida en el ámbito de la salud y la educación. No negamos que todos tenemos derecho a vivir dignamente y a conquistar un salario debidamente remunerativo, pero no podemos ser indiferentes -en la acción o en la omisión- cuando los que más necesitan mendigan el alimento de la salud, de la educación, la nutrición y el trabajo digno”, señaló la Comisión Arquidiocesana de Pastoral Social de Córdoba, en el centro del país.
Tras mencinar el "clamor desgarrador de tantos hombres y mujeres cordobeses que gimen desde la marginalidad y la exclusión rotulados como pobres" pidió políticas públicas estables a las instituciones democráticas. "No habrá derechos humanos en una sociedad moderna, sobre todo de los pobres, sino con buenas instituciones democráticas que los garanticen", señaló la Pastoral Social cordobesa.
A través del instituto estadístico estatal INDEC, el gobierno de Kirchner sostuvo que desde el año pasado hay 1.500.000 menos personas pobres. Esto contradice al Observatorio Social de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA) y al presidente de la Pastoral Social del Episcopado, el obispo Jorge Casaretto, según los cuales la pobreza alcanza al 37 % de la población.
Casaretto, al presentar “Caritas in Veritate” en San Miguel de Tucumán, en el norte argentino, advirtió que la pobreza continúa siendo “un escándalo” en Argentina. Explicó que cuando el Papa habló de escándalo, se refirió a los recursos humanos y naturales abundantes de la Argentina, para que nadie sufra hambre.
"¿Les digo por qué es un escándalo la pobreza? No hemos podido encontrar el camino para que todos podamos vivir en esta dignidad de hijos de Dios y este es el gran llamado que hacemos los obispos argentinos", señaló Casaretto, obispo de San Isidro, en el Gran Buenos Aires, la zona que rodea a la capital argentina.
“La tierra es de todos. La tierra es de Dios”, bajo esa consigna se realizó el fin de semana pasado, en Padre Stefenelli, provincia de Río Negro, un encuentro del Equipo Regional de Pastoral Social con los obispos de las diócesis de la Patagonia y Comahue, que finalizó con un pedido de agua, tierra y vivienda para los más pobres.
En esa zona del sur argentino, de clima hostil durante casi todo el año, los obispos patagónicos señalaron "la creciente cantidad de familias que no tienen la posibilidad de tener un terreno propio. Y la realidad de nuestras comunidades aborígenes que no se sienten escuchados en sus genuinos reclamos. Todos sabemos que no hay vivienda sin suelo, sin tierra, y que el Estado es responsable de planificar y regular esta carencia siendo creativo y eficaz en sus opciones políticas".
También el cardenal Jorge Bergoglio, el sábado pasado, señaló que las soluciones deben venir del consenso. "El diálogo es el instrumento privilegiado para romper todo aquello que nos abroquela, para romper las ideologías clausuradas, y abrir horizontes atrás de la pequeña transcendencia que supone escuchar al otro y que el otro me escuche", dijo.
Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, dijo que "no se nos pide ser tanto paisistas, ni nacionalistas, sino patriotas", en jornadas que organizó la Pastoral Social de su arquidióceiss, para presentar el documento episcopal "Hacia un bicentenario en justicia y solidaridad".
Al cabo de esa misma reunión, el Departamento de Pastoral Social de Buenos Aires se propuso como meta realizar 200 obras de “amor social” para lograr un bicentenario en justicia y solidaridad. “Se trata de obras que tuerzan destinos, cambien realidades y favorezcan la vida”, señalaron en un comunicado tras la XII Jornada de Pastoral Social, realizada en el colegio San Cayetano del barrio porteño de Liniers.
"No podemos ignorar los problemas crecientes que enfrentan nuestros hermanos y que han agravado las condiciones de marginalidad y exclusión, conformando una sociedad cada vez más fragmentada y debilitada en su capacidad de mantener lazos de convivencia, así como dividida y enfrentada entre sí por la dinámica de la acumulación del poder y la riqueza en un extremo y la desolación y la desesperanza en el otro", señalaron los integrantes del organismo de ayuda y solidaridad.
Como publicó RD, ya el obispo Fernando Maletti, integrante de la Comisión Episcopal de Ayuda a las Regiones Más Necesitadas, consideró "escandaloso" y "al menos irritante" sostener que la pobreza cayó al 13,9% en el primer trimestre del año.
"Es escandaloso, o al menos irritante que se diga que la pobreza disminuyó en el país, cuando la constatación diaria demuestra todo lo contrario. Es una situación grave y seria, porque cada día se amplía más la brecha entre las necesidades y los recursos", aseguró el obispo de Bariloche.
Fuente: AICA, Clarín y Radio Continental de Buenos Aires.