El Obispo de Santander resalta que la encíclica del Papa es un llamamiento a la necesidad de Dios en la vida pública

El obispo añade que el Papa analiza "con claridad y rigor" los nuevos problemas de "nuestro mundo", especialmente la crisis económica y el tema de la globalización.
Monseñor Jiménez Zamora destaca que la caridad es la "vía maestra" de la doctrina social de la Iglesia; pero esta misma caridad "exige la justicia y lleva a ésta a su plenitud". Caridad y justicia se apoyan "en la verdad", que proviene, al mismo tiempo, "de la razón y de la fe", precisa el prelado.
El Obispo de Santander resalta que el Papa, en su tercera encíclica, invoca "una nueva síntesis humanista" para combatir la actual actitud financiera que es "en buena parte especulativa". En lo relativo al fenómeno de las migraciones sostiene que éste es "frecuentemente provocado y no gestionado adecuadamente". Benedicto XVI también denuncia la explotación "sin reglas" de los recursos de la tierra.Respecto a la cuestión "compleja" de la globalización y de la interdependencia planetaria, el obispo destaca que para el Papa la globalización no es sólo un tema "económico", sino también "cultural", en el que los hombres deben ser "protagonistas y no víctimas". En la globalización "debemos actuar" con criterios de "caridad y de verdad para construir la civilización del amor", orientada por la "relacionalidad, la comunión y la participación".
Para Monseñor Jiménez, la nueva encíclica del Papa aborda también otras cuestiones desde una perspectiva de la antropología teológica y del humanismo cristiano, como es "la relación" entre fraternidad, Estado y sociedad civil.
En lo concerniente a los derechos y deberes humanos, gobiernos y organismos internacionales "no pueden olvidar la objetividad e indisponibilidad de los derechos"; y respecto de la economía, ésta tiene la "necesidad de la ética" para su correcto funcionamiento.
Monseñor Jiménez recuerda que el Papa también resalta la "importancia" de la educación, de la bioética y de la paz de los pueblos, y frente al laicismo y al fundamentalismo, "dos patologías de nuestro tiempo", el Papa defiende el "valor de la religión" y la "contribución" de los cristianos "al bien común por medio de su fe".
La encíclica 'Caritas in veritate' está en continuidad con todo el cuerpo de la doctrina social anterior, especialmente de la divulgada por Pablo VI y por Juan Pablo II. Por este motivo, esta nueva recuerda los "grandes principios" del bien común, de la solidaridad, de la subsidiariedad y del desarrollo de "todo el hombre y de todos los hombres". Con todo, la encíclica, supone "un avance" al abordar cuestiones nuevas de la situación actual, precisó Monseñor Jiménez.