Rouco quiso colocar a López Quintana como secretario de la Congregación de Obispos

Cuentan a los angelitos fuentes de la Curia que lo de Oviedo para López Quintana es un "premio de consolación" y una hábil maniobra del siempre hábil cardenal Rouco que supo convertir una derrota en una digna retirada. El limón en limonada, como dicen los del Opus. Premio de consolación, porque el cardenal de Madrid había propuesto a su amigo, López Quintana, actual Nuncio en La India, para ocupar el puesto de secretario del dicasterio que dirige su tamibén amigo, el cardenal Re. Con vistas a sucederle en la presidencia, cuando tocase.

Pero en Roma, por encima de Rouco y Re, está Bertone. Y entre Rouco y Bertone no hay química. Y fue precisamente Secretaría de Estado la que abortó la maniobra. Más aún, Bertone no sólo vetó a López Quintana, sino que colocó en el puesto para el que se le quería promover a un hombre de su cuerda y que tampoco sintoniza con Rouco: el ex Nuncio Manuel Monteiro de Castro.

En la Iglesia católica, como en todas partes, el que manda, manda. Y Bertone es el número dos. Rouco tuvo que resignarse, pero consiguió convertir la derrota en una simple retirada táctica. Su candicato vendrá de arzobispo a Oviedo. Y, de esta forma, el cardenal de Madrid va colocando en los arzobispados metropolitanos a sus homnbres de suma confianza: Sevilla, Toledo, Valencia...y pronto Valladolid (Sanz Montes) y Oviedo.

Para que siga su línea. La que él cree que es mejor para la Iglesia católica española. Y para intentar dejarlo todo atado y bien atado. Pero ya sabemos lo que pasó con el atado del otro gallego...Y, en la Iglesia, pueden cambiar las tornas. Y muy rápido. Todo depende de los vientos que soplen de Roma. Y tampoco sería la primera vez que un eclesiástico se rebalase contra la mitra que le dió de comer.

En cualquier caso y a corto plazo, Rouco consigue otro voto más en la Conferencia episcopal y apuntala el postrouquismo. Y obstaculiza la vuelta de Cañizares a Madrid desde Roma. O eso cree. Porque el "pequeño Ratzinger" no se resigna a su puesto romano. Y ya ha prometido a los suyos que "volverá". ¡Estoy seguro!

José Manuel Vidal
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