1.- Deseo, Señor, con tu ayuda no ir perdiendo la conciencia de pecado en nada, pues existe este gran peligro hoy día.
2.- Propongo acudir al sacramento de la Penitencia con frecuencia y a poder ser con el mismo confesor. He de procurar que el sacramento sea prolongación de mi espíritu de penitencia vivido con fervor a diario. La compunción de corazón ha de estar bien adherida a mi alma con mucha paz.
3.- Decir como en el libro del "Peregrino Ruso": "Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí". Repetirlo con mucha frecuencia durante el día.
4.- Ayúdanos a comprender la virtud de la penitencia y a la vez captaremos la eficacia del perdón sacramental.
5.- ¡Confieso, Señor, que soy pecador! Mi conversión ha de ser día a día, y el sacramento corrobora mi conversión.
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