Obispos. Crisis de tedio


A nuestros queridos obispos: A lo largo de la vida se pasa por crisis de tedio en la oración que pueden ser noches oscuras o simplemente tibieza por haber abandonado el contacto consciente e íntimo con el Señor.

El Obispo se encuentra entonces muy solo; si no tiene la suerte de un acompañante espiritual muy santo puede sentirse tentado a abandonar la oración, y es preciso continuar en medio de la mayor aridez desértica. Es necesario saber "aguantar" la desolación de una oración árida en medio de un volcán de distracciones.

En compensación a nuestro esfuerzo, Dios premia siempre la fidelidad en la oración, aun en medio de la aridez, con esa paz interior casi inalterable, y dando a nuestra palabra esa unción que penetra aun en los corazones más fríos. ¡Ánimo señor obispo!

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