Obispos. No sofoquéis es Espíritu


A nuestros queridos obispos: Pido al Señor para usted aquello que leemos en el Evangelio de San Juan: "Por ellos me santifico para que también ellos sean santificados en la verdad." O como recomienda el Concilio a todos los constituidos en autoridad, que "no sofoquen el Espíritu”. Quiero que tenga el fervor de su diaconado, de los primeros meses de sacerdote, de las primeras semanas de obispo.

Cuesta mucho mantenerlo, y es necesario descender a Betania. Ojalá llegue al alma de todos, sobre todo de sus curas. No está en nuestras manos permanecer siempre en aquel estado de ánimo, pero poniéndonos en oración junto al Señor, intentando aquella fe e intensidad de entonces, me parece que Dios nos ayudará a deshacer esos respetos humanos absurdos y, junto a nuestra madurez de personas adultas, vibrará el Espíritu con más fuerza aún que entonces.

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