Rouco, Pinillos, Larrauri y misas secas, Setién

Escuché en TV lo de Rouco y Pinillos. Lamentables las dos cosas. En cuanto a Rouco: ha sido fino conmigo, lo mismo que su antecesor Suquía, que fue profesor mío. Durante 33 años escribí al menos una carta cada año a todos los obispos de España. Empecé reivindicando la causa de los secularizados durante 10 ó 15 años.
Al ver el nulo resultado, di un viraje, y mis cartas durante veinticinco años fueron exhortándoles a la santidad de ellos, a la liberación de sus ancestrales taras y defectos, a fomentar la santidad del clero. Durante diez años firmaba conmigo las cartas el santo sacerdote Félix Beltrán, hasta que murió. Otro sacerdote santo, Don Miguel Sola, leía las cartas, no se decidía a firmarlas pero me animaba e incluso me daba dinero para gastos. En el año 2009, me jubilé de esta tarea, si bien sigo todos los meses con una breve en la sección de mi web, "Obispos", que has podido ver. Además, cada cinco días publico algo sobre secularizados en el blog. Rouco siempre me contestó cortés, elegante, y piadoso pues se ve que las leía.
Pinillos: comenzó con su asociación un año después que yo. Con su "dulzura" logró captarme más de cuatrocientas direcciones de secularizados. Quería unión entre todos, pero nuestra Asociación no aceptó, porque él iba por la tremenda: no quiso secularizarse, se casó por lo civil con posterior ceremonia religiosa; siempre se ha gloriado de lo que hizo; siempre que puede sale en TV en plan retador; ha tenido la suerte de que no lo han excomulgado, si bien creo que había en aquel entonces en el Derecho Canónico una excomunión latae sententiae, para el sacerdote que se casaba; no recuerdo bien, pero creo que así lo estudié.
Pienso que él lo hace con conciencia tranquila; sus compañeros le permiten llevar comunidades en los aledaños de las parroquias. Ambas asociaciones (la mía y la suya) apenas tienen ninguna fuerza hoy en día; somos todos viejos luchadores inoperantes, fuera de algún acto llamativo que todavía sigue organizando Pinillos. Creo que ni él ni nosotros hemos conseguido nada. Él ha crispado a los jerarcas, pero no se han atrevido a excomulgarlo con un "ferendae sententiae", tal vez por el revuelo mundial que se iba a armar. En tiempos de inquisición lo hubieran quemado vivo. ¡Más vale que aquello pasó!
En el fondo creo que Julio Pinillos ha actuado con hechos consumados y con conciencia tranquila. Aunque el modo ha sido reprobable en todos los aspectos, a la larga lo tendrán más en cuenta que la humildad y mansedumbre con que hemos actuado nosotros. Así son las cosas. De hecho en América del Sur conozco a compañeros que van celebrando a pueblos donde nunca se acerca un sacerdote célibe y la gente los acepta. Eso lo veo mejor, porque sin ruido están haciendo una labor me parece que justa.
En la década de los ochenta comenzaron por aquí, en Álava, celebrando misas secas las monjas en pueblos. Le dije al obispo de entonces, Larrauri, que nosotros iríamos, que no llamaríamos la atención ni contaríamos a nadie nada, que los fieles tienen, POR DERECHO DIVINO, mientras haya algún sacerdote, secularizado o no, dispuesto a celebrar, derecho a la Misa del Domingo. Me contestó diciendo que lo comprendía, pero que él no podía dar esta autorización. Y como caso curioso: escribí a todos los obispos de España sobre el tema. Recibí muchas contestaciones comprensivas, pero negativas: ellos no pueden solucionar este problema. Solo Setién me replicó diciendo que no era de "derecho divino". No me convenció; además no me daba ninguna razón; pienso que se trataba de un acto de "autoridad mal entendida" y no me gustó. También lo traté de cura en el Seminario de Vitoria. Entonces lo vi algo distante, pero asequible. Me pasaba más de quince años.
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