Cuando nace un hijo

Ya Lo Habéis Bautizado


Os habéis preparado antes el padre y la madre con unas reuniones en la comunidad parroquial. En ellas os han recordado vuestro compromiso de guías en la fe.


Tened en cuenta que los primeros años de vida del recién nacido lo van a marcar para toda su existencia. En vuestro ambiente de hogar debe rezumar el espíritu de piedad en todos los detalles. Tomad esto muy en serio porque, al hacerse padres, los esposos reciben de Dios una nueva responsabilidad: "Ser para los hijos el signo visible del mismo amor de Dios, del que proviene toda paternidad en el Cielo y en la Tierra". (F. C. 14. Del Concilio Vaticano II). Nuestra propia fe nos exige crear un ambiente de piedad y de amor a Dios: es que debemos llevar dentro de nosotros, como un instinto de lo divino. ¡Lo veo yo tan claro...! Espero que también lo veáis vosotros.

Algunas Sugerencias Muy Concretas.

Para La Educación En La Serenidad:

Poner suavecito el tocadiscos con música clásica, mientras el bebé toma su baño diario, o su ración de atardecer. La belleza de la armonía va penetrando así poco a poco en su espíritu. Durante los primeros años se graban en el subconsciente cantidad de especies que en los tiempos de adolescencia o madurez podrán ser estímulos en un sentido o en otro. ¡Qué importancia las conversaciones serenas, la ausencia de ira, la alegría tranquila en estos primeros meses de la criatura!

Al acariciar al bebé, al hablarle, al tocarlo, vamos imprimiendo en él nuestra personalidad, nuestra manera de ser familiar. Calor en la palabra, ternura y sonrisa. El chiquillo es un ser humano que todo lo asimila. Cuando más tarde le digamos que Dios es Padre, si se ha sentido acariciado, protegido por sus progenitores, comprenderá a la perfección el valor de esta palabra.

Un ambiente de acogida, paz y complacencia será muy bueno para la formación religiosa del niño.

Enseñar A Los Hijos A Orar

En muchas casas no se enseñan oraciones; se descuida toda práctica y doctrina religiosa. Así nos va. En el colegio y catequesis, se dan por supuesto. Deber de la madre, y también del padre, es repetir al niño una y mil veces estas oraciones fundamentales: el Padre nuestro, el Avemaría, la Salve, el Credo y el Señor mío Jesucristo. Hacer también la señal de la cruz.

Si se practica en familia la oración, se acostumbrarán los hijos a orar; después él mismo lo hará con mayor facilidad. Es el momento de ir enseñándole pequeñas jaculatorias: "Dios mío os amo. Sagrado Corazón de Jesús en Vos confío. Virgen María, ruega por nosotros". Muy pronto brotarán de sus labios los nombres de Jesús y de María con gran cariño.

Una compañera de trabajo me decía: "Ayer mi hijo hizo la primera Comunión. En el momento de la comida le dice su abuelo: - Reza algo; bendice la mesa. He pasado apuros. El niño no sabía recitar el Ave María." ¡Eso nunca debiera ocurrir! Ningún niño debiera acceder a la preparación de la primera Comunión sin conocer bien de memoria todas estas oraciones, los mandamientos y los sacramentos. ¡Labor del hogar! En la catequesis se completará nuestra formación.


José María Lorenzo Amelibia

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