Bach, fugueta BWV 679



¡Feliz domingo! Vamos a disfrutar de nuestra cita semanal con ese maestro de las notas que fue Johann Sebastian Bach. Ciertamente creo que es el único compositor del que nunca nos cansamos de escuchar cosas y para el que siempre tenemos un hueco. Yo no lo llamaría hueco en mi caso, sino profundidad. Escucho a diario la música de Bach de forma casi compulsiva y puedo presumir de que me he escuchado sus obras completas y aún así me saben a poco y siempre quiero más y más.



Vamos a conocer algún que otro aspecto de la vida de Johann Sebastian Bach (1685-1750), maestro alemán nacido en Eisenach. Bueno, voy a hacer un alegato de cómo es su música. Me explico. Siempre que puedo te traigo interpretaciones suyas con instrumentos originales (o copias) de la época. Lo hago porque creo que así se es más fiel a cuáles fueron las intenciones del compositor y a cómo debería sonar su música realmente. Sin embargo, hay obras que, interpretadas por clavecinistas fríos aun en instrumentos de la época, son más aburridas que otras a cargo de pianistas en grandes pianos de cola y que nos ponen el pelo de punta. La música de Bach, siempre que se interprete con emoción, suenan bien se toquen como se toquen, ya sean con el whistle irlandés, una gaita gallega o el sitar indio. Hay grupos de jazz que tocan obras de Bach de una forma tan creativa que le dan un aspecto nuevo. Hay coros que interpretan sus obras para órgano con un aire tan desenfadado que casi nos sacan una carcajada a la vez que nos hacen caer en la cuenta de lo universal que es la música de Bach... o quizá lo poco que todavía hemos conseguido apreciar lo universal que es. En fin, que Bach y su música son inabarcables, inacabables, inmortales.

Hoy te traigo su Fugueta sobre Dies sind die Heil'gen Zehn Gebot, BWV 679. En esta obra Bach nos muestra su alegría por cumplir la ley de Dios reflejada en sus mandamientos. Siendo como es un tema serio, él le da un toque chispeante con este pequeño ejercicio contrapuntístico. Un tema que parecería que no da mucho de sí es transformado (mágicamente diría yo) en el sujeto de una fuga a cuatro partes. El maestro elige que dicho sujeto aparezca diez veces, cuatro en la forma normal, cuatro en la invertida, una en forma de contrasujeto pero que contiene luego dos apariciones en forma normal. Conscientemente, Bach hace contrastar el coral anterior con este pero eso se debe a que no están compuestas como un todo ni para que sean interpretadas de forma conjunta, de ahí que diversos temas sean tratados de una forma tan distinta, pero a la vez tan bella.

La partitura de la obra puedes descargarla aquí.

La interpretación es de Peter Van de Velde al órgano Martensson de la catedral de Amberes.

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