Bendito sea Dios y Padre



Este himno es el que nos va a acompañar hoy durante unos minutos. Se trata de música coral bellísima de un maestro que creo que no ha aparecido por aquí todavía. Digo creo porque sinceramente ya he perdido la cuenta de qué está y qué no, de ahí que ya empiece a repetirme algo. Lo que sí tengo claro es que la música no te la he ofrecido... ¡Bienvenida sea!

Te presento a Samuel Sebastian Wesley (1810-1876), maestro británico nacido en Londres. No confundir con Samuel Wesley, su padre, que nació en Bristol y fue contemporáneo de Mozart. Este era un grandísimo devoto de Bach por eso le puso como segundo nombre a su hijo Sebastian. Fue organista y compositor, talento heredado de sin duda de su padre. Fue cantor en la Capilla Real y el 1832 fue nombrado organista en la Catedral de Hereford y posteriormente lo hizo en Exeter, Leeds, Winchester y Gloucester. Solo compuso obras para la Iglesia Anglicana y por ellas aún es hoy recordado e interpretado. Esos himnos son muy queridos y uno de ellos es el que te traigo hoy.

Este se titula Blessed be the God and Father y fue compuesto en 1834 para un oficio pascual en la Catedral de Hereford. Curiosamente, en esa época, Wesley solo tenía a mano voces agudas y graves, de ahí que estas abunden en la obra. A pesar de esas duras condiciones en su estreno, la obra del maestro se ha convertido en una de las favoritas de los coros británicos. La obra está dividida en cinco secciones hilvanadas de una forma sutil y con un uso variado de las texturas. Una obra, sin duda, bellísima.

La partitura de la obra puedes conseguirla aquí.

La interpretación es del Coro de la Catedral de Salisbury.

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