¡Oh, ángeles guardianes!

¡Feliz martes! Hoy es el día de los ángeles custodios, los que siempre están vigilando por nosotros. ¿Nunca te ha salido la expresión de que parece que tenemos un ángel velando por nuestra vida? Para el día de hoy te traigo una música muy impresionante, como todas las de esta mujer que de vez en cuando aparece por aquí. Aunque sus sonidos son ancestrales no han perdido ni un ápice de su actualidad y de su intensidad. ¿Te apetece maravillarte una vez más?

Hoy te ofrezco su responsorio O vos angeli. En sus visiones siempre aparecían los ángeles y diversos miembros de las cortes celestiales. Le daba tanta importancia que escribió este responsorio aunque no se sabe en qué circunstancias las monjas de los monasterios de Rupertsberg y Disibodenberg habrían cantado directamente a los ángeles. La obra de hoy está relacionada con una misa para alguna festividad angélica. Se canta a los ángeles que cuidan de las personas sobre las que brillan. a los arcángeles que sostienen las almas de los justos y a otras órdenes celestiales que viven en los misteriosos quíntuples, y a los querubines y serafines que son los secretos de Dios. El inicio es algo incierto y con motivos modales pero luego el rango tonal se va abriendo poco a poco. La obra destaca más bien por el final: un larguísimo melisma de ochenta y una notas sobre una sílaba que constituye el que quizá es el melisma más amplio de la música medieval. El punto final lo hace un arco melódico expendiéndose por casi más de dos octavas.
La interpretación es del grupo Sequentia.