¡Tocad las palmas!



¡Feliz viernes! Vamos a ir terminando la semana laboral con una música suntuosa, grandiosa, rebosante de sonoridad y religiosidad. Aunque el tocar las palmas alude a las palabras del salmo 47, podemos hacerlo también para dar acogida a un maestro cuya música no deja de sorprendernos cada vez que la disfrutamos. Verdaderamente penamos que es de esos compositores que hizo escuela, y realmente es así porque la creó. No es la primera vez que viene con nosotros, ¡ni la última!



Nos visita Giovanni Gabrieli (1557-1612), compositor italiano nacido y fallecido en Venecia. Existe un claro binomio entre Gabrieli y San Marcos de Venecia, uno de los templos más importantes de Europa y para el que el maestro trabajó durante casi veinticinco años. Fundó la llamada escuela veneciana y creó así un gran estilo musical que influyó en años posteriores. Su tío Andrea era organista en ese templo y posiblemente Giovanni estudió con él. En 1585 ocupó el puesto de su tío durante un año y luego accedió al de maestro de capilla. En años anteriores había tenido también oportunidad de estudiar en Múnich con Orlande de Lassus, otro gran maestro europeo. Puesto que Venecia era un lugar cosmopolita en esa época, muchos fueron a estudiar y aprender del arte de Gabrieli y de su peculiar estilo. Precisamente lo que ha dejado para la posteridad es el estilo policoral veneciano en el que, gracias a la especial disposición de la basílica, situaba a los coros enfrentados y separados («cori spezzati» en italiano) para dar una especial sensación de espacialidad.

Hoy te traigo su motete Omnes gentes plaudite, compuesto para dieciséis voces. La especialidad de Gabrieli es precisamente la de esos coros enfrentados que van entrando poco a poco a medida que se desarrolla la composición. Estas características están llevadas hasta casi el extremo en este motete de hoy. Si hay una obra representativa del estilo veneciano es esta. Si bien la idea original de esta música espacial parece que proviene de Willaert, es con Gabrieli con quien se llega al culmen de la misma. Sin duda una maravilla que seguro escucharás varias veces.

La partitura de la pieza puedes descargarla aquí.

La interpretación es de His Majestys Sagbutts and Cornetts y The Gentlemen of the Chappell dirigidos por Peter Bassano.

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