Preces de los fieles (D 19º TO C 11.08.2013)

La felicidad es voluntad de Dios: pidámosla.

Hermanos, somos seres históricos, sometidos a la evolución de la vida. Creemos que el Espíritu de Dios llena el universo, y “guía el curso de los tiempos” (GS 26), la evolución histórica, insinuando el plan de Dios sobre el mundo y sobre la vida. Nosotros a veces no nos enteramos, no lo interpretamos correctamente, o incluso lo torpedeamos hasta “entristecer al Espíritu” (Ef 4, 30) o incluso “apagarlo (ahogarlo)” (1 Tes 5,19). Pidamos humildemente: Señor, danos un corazón como el tuyo.

Por la Iglesia, Pueblo de Dios:
Que miremos la realidad de la vida, sus problemas y retos, y veamos en ellos los signos verdaderos de la presencia y de la voluntad del Dios Padre de Jesús y de todos.
Roguemos al Señor: Señor, danos un corazón como el tuyo

En el mundo hay otros espíritus, frutos de la libertad y de la limitación, que tientan al hombre y tuercen la vida: “espíritu de vanidad y de malicia, espíritu de dominación y de desprecio de las personas, espíritu puramente económico...”...
Que oigamos los quejidos del hambre, la exclusión, la humillación... de las víctima de estos espíritus.
Roguemos al Señor: Señor, danos un corazón como el tuyo

Por quienes presiden la Iglesia:
Que, humildemente, reconozcan que no siempre tienen la respuesta adecuada a cada cuestión (GS 33), les queda mucho por madurar (GS 43), y desean unir su luz, la luz de la revelación explícita, con el saber de todos para iluminar el camino de la humanidad en nuestro tiempo (GS 33).
Roguemos al Señor: Señor, danos un corazón como el tuyo

Todos los cristianos, a pesar de las dificultades, apoyados en la fe, nos sabemos conducidos por el Espíritu:
Que no renunciemos a descubrir la voluntad de Dios en cada situación histórica, ayudados especialmente por los pastores y los teólogos (GS 44).
Roguemos al Señor: Señor, danos un corazón como el tuyo

Por nosotros, los sentados a la mesa de la Cena del Señor:
Que el Espíritu de Dios, manifestado y activo en la vida de Jesús, actúe nuestra vida, nos haga participar en la comunidad eclesial y civil, nos alimente con su mismo amor.
Roguemos al Señor: Señor, danos un corazón como el tuyo

Acepta, Señor, nuestros deseos según tu voluntad. Te lo pedimos con tu mismo corazón. Por Jesucristo, que vive por los siglos de los siglos.
Amén.

Rufo González
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