Experiencias de profesor (II)

Cuando tengo un nuevo alumno en mis clases siempre me gusta tantear en busca de cualquier problema que el chaval pueda tener. La opinión de los padres respecto a sus hijos suele ser un referente valido en la mayoría de los casos, en otros es justo un error, y en otros son directamente ellos culpables de la situación. Por tanto hay que conocer al alumno antes de saber que actitud debo tener con él.
En este verano tuve un alumno inteligente de 2º de Bachillerato, había suspendido 4 asignaturas y en muchos casos esto puede significar un firme candidato a repetir curso. Yo me haría cargo de enseñarle Física y Matemáticas, y entonces me puse a ello. A medida que iba transcurriendo el tiempo, la madre acudía al ver que tras venir el hijo de la academia este se negaba a hacer algo en casa, el hijo era un vago en toda regla y por más que le insistía la madre no conseguía la pobre mujer poner a su hijo a estudiar. Viendo el panorama, opté por aconsejarle una medida radical, que no le insistiera en los estudios a su hijo y se despreocupase, que tan solo viniera a la academia, si la insistencia no funciona con él es mejor dejar de insistir y ver que pasa.
Pasó el mes de Junio, llegó el mes de Julio, y en dos meses conseguí liquidar el temario de física de 2º de Bachillerato, el chaval copiaba unas veces los temas y otras no, aunque yo le insistía que lo hiciera ya que yo hacía por lo menos el esfuerzo. Observé entonces ya en agosto que tras irse acercando la fecha de los exámenes, empezó a ser consciente que tenía que sacarse el curso y empezó entonces a echarle un vistazo a los temas. Libre de presiones, y tomándose todas las juergas veraniegas que quería, el mismo comenzó por si solo a estudiar y tras llegar septiembre no solo se sacó la Física y las Matemáticas, sino que se sacó la selectividad y con nota. Ni os cuento los piropos que fue dedicándome la madre del chaval por corregir a su hijo, sinceramente yo no le corregí, se corrigió el solo.
Los hijos mayores tienen muchas veces un sentido del deber que los padres ignoran que existe, muchas veces cuanto más se insiste, heridos en su orgullo o enfadados con sus padres terminan por sentirse que estudiando sus padres han ganado una batalla frente a ellos y eso les molesta. A ciertas edades se quiere autonomía, no se desea intrusismos en la vida personal, realmente lo único que pude hacer es sugerir algo evidente a aquella preocupada madre, si tu método no funciona desiste y observa que ocurre. Claro que yo podía haberme equivocado, pero si este chaval quiso seguir viniendo a la academia a aguantarme en física y matemáticas, a ver como yo rebasaba el nivel del colegio enseñándole a utilizar integrales de línea, de superficie, rotacionales, divergencias y gradientes para entender la teoría de física de 2º de Bachillerato, desde luego era por algo, además intuía que si lo presionaba conseguía resultados adversos, por ello fue mejor optar por mandarle exámenes a casa y que los hiciera consultando lo que quisiera para luego enseñarle a la madre los resultados en la academia. Resultó curioso que por messenger me estuviera consultando dudas sobre como hacer los exámenes, estaba verdaderamente trabajando.
Ojalá le vaya bien en la carrera, trabajo le va a costar, pero quien sabe si un día decide aplicar sus buenas facultades, estoy realmente seguro que mucho puede lograr.