El asunto del empleo.
La subida del paro es motivo de preocupación. ¿La culpa es del gobierno? Pues a ciencia cierta no lo sé. Que yo crea respecto al paro, el gobierno puede dar facilidades para crear puestos de trabajo y los empresarios después crean empleos.
Hace poco aparecía Esperanza Aguirre anunciando sonriente que la Comunidad de Madrid no estaba viéndose tan afectada gracias a su “fabulosísima” gestión. Es decir, que la gestión de la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid influye decisivamente en disminuir el paro. Acto seguido acusaba al gobierno. Pues vaya hombre, las comunidades autónomas contribuyen a bajar o subir el paro en la región y no solo el gobierno. ¿Y no será también culpa de otros políticos? Lo de Aguirre son ganas de lanzar escupitajos que le caigan sobre su cara. Siempre he pensado que es una tonta lista. Muy lista es para conseguir lo que quiere y lo que pretende, para morder y escupir es fantástica, para conseguir resultados es mediocre y cortita. Si no hubiese sido por la ayuda de Rafael Simancas dudo mucho que hubiese llegado a presidenta de la Comunidad de Madrid.
Realmente lo del empleo en España es cosa de risa. Nuestros políticos anuncian rimbombantes que ellos han creado 2 millones de puestos de trabajo. A la cifra positiva se apuntan, pero al mismo tiempo que se crean 2 millones de puestos de trabajo se esfuman otros 2 millones y seguimos en la situación de equilibrio de los 2 millones de desempleados.
¿Pleno empleo? No sé como anuncian pleno empleo entre sus objetivos sin tener propuestas. Para obtener el pleno empleo se requieren medidas activas y pasivas. Nuestros políticos son muy dados a desarrollar medidas pasivas para crear empleo, es decir, rebajan impuestos o dan subvenciones a los empresarios esperando que ellos creen empleo.
Una medida activa es que sea el estado el que cree directamente empleo. A mi me parece que no estaría mal que el estado crease empresas públicas, que en un futuro se privaticen recuperando el dinero invertido. Por ejemplo, con esto del alza de precios se podría crear empresas intermediarias entre productores (como ganaderos y agricultores) y vendedores (fruteros, carniceros, pescaderos) que compitan con las privadas y que den un precio más justo por su producción a los productores y a los vendedores.
Pero el cómputo actual de creación de empleo parece consistir en contar el número de contratos producidos, y el de destrucción de empleo los despidos y el abandono de los mismos por parte de los trabajadores. Total, que así se explican las cifras de creación de empleo, o mejor dicho, de 2 millones de nuevos contratos y 2 millones de ceses de contratos. El resultado es una especie de situación de equilibrio que será disminuyendo el paro si los despidos son inferiores a los contratos o de aumentarlo si los contratos son inferiores a los despidos.
Pero el caso es además muy curioso. Imagínense una población de 10 millones de trabajadores y de 2 millones de parados. Si se crean 2 millones de puestos de trabajo y se destruyen 2 millones se puede augurar que los trabajadores encuentran empleo al poco tiempo de quedarse en el paro, pero que sin embargo este empleo tiende a ser poco duradero. Ahora imaginemos una nueva situación de equilibrio, 10 millones de trabajadores 2 millones de parados, se crean al año 1 millón de nuevos empleos y se destruye 1 millón. En este equilibrio es fácil interpretar que los parados tardan más en encontrar empleo y los empleos duran más. Si la situación fuese ahora 3 millones de destrucción de empleos y 3 millones de creación del mismo, la situación de equilibrio resultante es empleos de baja duración y parados que pasan menos tiempo en el paro.
Si ahora tuviéramos 10 millones de trabajadores y un millón de parados, con una creación de empleo de un millón de puestos y una destrucción de un millón, tenemos una situación de contratos de larga duración.
Esta es la idea que debemos de tener con el empleo a la hora de interpretar algunas cifras gubernamentales. Tampoco podemos interpretar bien que el mercado laboral va mal por unas cifras que negras que aparecen en un periodo de tiempo corto, ni tampoco creer que la cosa va bien por unas cifras que aparecen en otro periodo corto de tiempo.
A Rodrigo Rato le tocó pasar por malos momentos en la economía y el empleo, y ahora el problema le toca soportar lo mismo a Solbes. Para ver si realmente estamos en tiempos de crisis, hay que dejar pasar tiempo y observar la evolución económica y compararlo con situaciones anteriores.
Hace poco aparecía Esperanza Aguirre anunciando sonriente que la Comunidad de Madrid no estaba viéndose tan afectada gracias a su “fabulosísima” gestión. Es decir, que la gestión de la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid influye decisivamente en disminuir el paro. Acto seguido acusaba al gobierno. Pues vaya hombre, las comunidades autónomas contribuyen a bajar o subir el paro en la región y no solo el gobierno. ¿Y no será también culpa de otros políticos? Lo de Aguirre son ganas de lanzar escupitajos que le caigan sobre su cara. Siempre he pensado que es una tonta lista. Muy lista es para conseguir lo que quiere y lo que pretende, para morder y escupir es fantástica, para conseguir resultados es mediocre y cortita. Si no hubiese sido por la ayuda de Rafael Simancas dudo mucho que hubiese llegado a presidenta de la Comunidad de Madrid.
Realmente lo del empleo en España es cosa de risa. Nuestros políticos anuncian rimbombantes que ellos han creado 2 millones de puestos de trabajo. A la cifra positiva se apuntan, pero al mismo tiempo que se crean 2 millones de puestos de trabajo se esfuman otros 2 millones y seguimos en la situación de equilibrio de los 2 millones de desempleados.
¿Pleno empleo? No sé como anuncian pleno empleo entre sus objetivos sin tener propuestas. Para obtener el pleno empleo se requieren medidas activas y pasivas. Nuestros políticos son muy dados a desarrollar medidas pasivas para crear empleo, es decir, rebajan impuestos o dan subvenciones a los empresarios esperando que ellos creen empleo.
Una medida activa es que sea el estado el que cree directamente empleo. A mi me parece que no estaría mal que el estado crease empresas públicas, que en un futuro se privaticen recuperando el dinero invertido. Por ejemplo, con esto del alza de precios se podría crear empresas intermediarias entre productores (como ganaderos y agricultores) y vendedores (fruteros, carniceros, pescaderos) que compitan con las privadas y que den un precio más justo por su producción a los productores y a los vendedores.
Pero el cómputo actual de creación de empleo parece consistir en contar el número de contratos producidos, y el de destrucción de empleo los despidos y el abandono de los mismos por parte de los trabajadores. Total, que así se explican las cifras de creación de empleo, o mejor dicho, de 2 millones de nuevos contratos y 2 millones de ceses de contratos. El resultado es una especie de situación de equilibrio que será disminuyendo el paro si los despidos son inferiores a los contratos o de aumentarlo si los contratos son inferiores a los despidos.
Pero el caso es además muy curioso. Imagínense una población de 10 millones de trabajadores y de 2 millones de parados. Si se crean 2 millones de puestos de trabajo y se destruyen 2 millones se puede augurar que los trabajadores encuentran empleo al poco tiempo de quedarse en el paro, pero que sin embargo este empleo tiende a ser poco duradero. Ahora imaginemos una nueva situación de equilibrio, 10 millones de trabajadores 2 millones de parados, se crean al año 1 millón de nuevos empleos y se destruye 1 millón. En este equilibrio es fácil interpretar que los parados tardan más en encontrar empleo y los empleos duran más. Si la situación fuese ahora 3 millones de destrucción de empleos y 3 millones de creación del mismo, la situación de equilibrio resultante es empleos de baja duración y parados que pasan menos tiempo en el paro.
Si ahora tuviéramos 10 millones de trabajadores y un millón de parados, con una creación de empleo de un millón de puestos y una destrucción de un millón, tenemos una situación de contratos de larga duración.
Esta es la idea que debemos de tener con el empleo a la hora de interpretar algunas cifras gubernamentales. Tampoco podemos interpretar bien que el mercado laboral va mal por unas cifras que negras que aparecen en un periodo de tiempo corto, ni tampoco creer que la cosa va bien por unas cifras que aparecen en otro periodo corto de tiempo.
A Rodrigo Rato le tocó pasar por malos momentos en la economía y el empleo, y ahora el problema le toca soportar lo mismo a Solbes. Para ver si realmente estamos en tiempos de crisis, hay que dejar pasar tiempo y observar la evolución económica y compararlo con situaciones anteriores.