Decálogo para mantenerse en forma

La vida no es una condena sino la posibilidad del amor, del gozo, de la felicidad. No lo conviertas en un barbecho estéril. Sé feliz.
2) Mírate al espejo y si ves que tienes el corazón despeinado, la ilusión legañosa y la generosidad en pleno bostezo date una buena ducha de optimismo y verás qué bien te sientes.
Hay muchos que sólo se duchan por fuera, y, claro, huelen. El mejor secreto contra la vejez es aplicarse alguna crema que mantenga tersos tus ideales. Te ofrezco una marca: la utopía.
3) Conecta tu móvil y llama. Dios siempre tiene cobertura y te escucha. Reza saboreando despacio tus sentimientos y siéntete amado de Dios.
Te quedará un cuerpo ágil y ligero dispuesto a devorar el día y repartirás alegría incluso a quien no te la pide.
4) Mantén tu margen de libertad. Controla la dosis de tele, de distracciones banales y de cosas superfluas. De lo contrario pasarás de ser un fan a ser un fanático.
5) Sonríe. La sonrisa es tu arruga más bella y te mantiene joven. Cada vez que sonríes abres mil puertas cerradas.
No hay dinero capaz de comprar una sonrisa auténtica y, sin embargo, brota espontánea cuando es gratuita. Sé tú así, como una sonrisa.
6) Haz ejercicios diariamente. Practica el perdón, la tolerancia, el respeto, la sensibilidad, el cariño... y tendrás un espíritu "cachas".
Si haces así cada noche, en esta competición que llaman vida, ganarás el trofeo más preciado: la paz interior y el gozo de encontrar el sentido de vivir.
7) Abre tu agenda y anota: reservado para mí.
Puede que tu agenda esté sobrecargada: trabajo, amigos, televisión, clases, salir, entrar...
¿Y tú? ¿No eres importante para dedicarte un ratito? Sí hombre. Siéntate contigo mismo y háblate mirándote a los ojos. Tienes que decirte muchas cosas. Eres tu mejor amigo. Confía en ti mismo y revisa tus preocupaciones. Saldrás aliviado.
8) Una mano abierta a los otros se transforma en caricia, consuelo, saludo, ayuda... Una mano cerrada es siempre amenaza, puñetazo, distancia, desconfianza.
No lo dudes. Quien comparte su vida dispone siempre de un cheque en blanco para el amor. Hazlo y verás cómo sube tu saldo cada día. Los que viven para su cuenta corriente son sólo eso: corrientes.
9) Consume productos sin código de barras: justicia, solidaridad, tolerancia, derechos humanos, libertad. Son auténticos y no esclavizan.
10) Hazte un seguro de vida. "El que quiera ganar su vida la perderá pero el que pierda su vida por mí la ganará para siempre » (Lc. 9, 24)
En principio te saldrá un poco caro porque te exigirá una alta inversión, pero luego recogerás beneficios abundantes. Hay otros seguros más baratos, pero ya no son tan seguros. Tu póliza se llama Evangelio.
NOTA: el decálogo no es mío. Me lo regaló una amiga. !Qué bello es compartir!