Algunas corrientes ecologistas integristas que tienen muchas características comunes con escuelas basadas en creencias religiosas: “El hombre es un ser malvado que merece ser castigado. Al Gore coge el testigo de Noé para salvar a las especies vivas como una misión” (La Vanguardia, 14.2.08, p. 38-39); la voracidad con que millones de niños se lanzan sobre Harry Potter, y de adultos sobre “El Mundo de Sofía”, la admiración y devoción dispensadas por las multitudes a los ídolos del cine y del deporte son intentos de la gente postmoderna para llenar el vacío que han dejado el arte, la literatura, la política, la muerte de Dios, el declive de las ideologías. La gente compra en subastas las bragas de Madona, las bicicletas en las que ha pedaleado Indurain, las raquetas con las que ha jugado Nadal. El expositor que con ellos construyen en su casa no es más que el altar doméstico de nuestros antepasados.