Las violaciones de menores a menores no se van a evitar con más leyes ni más rígidas. “Las muchas leyes proporcionan, en ocasiones, la disculpa para justificar vicios. Un Estado nunca está tan bien gobernado como cuando tiene pocas leyes que hace cumplir a raja tabla” (R. Descartes, El discurso del método). La sociedad tiene que hacer una profunda reflexión sobre el por qué de esto. Puede que haya que devolver a los padres la posibilidad de castigar a sus hijos, de devolver a los maestros la autoria en la escuela. El Estado y la pedagogía cegata se la han arrebatado. Y por supuesto, no vale eso de “hago esto porque tengo 14 años pero no soy responsable de ello porque no tengo 18”.