Desde hace tiempo, se aprecia una vuelta de lo religioso, de lo religioso a la carta, sin afección a ninguna confesión, a ninguna iglesia, a ninguna secta, a ninguna institución. Hace tiempo, corría el año 1983, unos cuantos antropólogos asistimos a un congreso en la Sorbona (París) para hablar de ello. Entonces, hablar de la vuelta de lo religioso en España era punto menos que herético y digno de ser perseguido. Hoy se habla de Jesús como entonces se hablaba de Marx y del Che Guevara.
Los escaparates de las grandes librerías están llenos de libros dedicados a Jesús. Ya lo dije con toda claridad en El Valle de Josefat (Ronsel, 1994). La Iglesia y los interesados en que la doctrina de Jesús se difunda deberían pensar muy seriamente en las nuevas tecnologías para lograr su propósito y en iconos que podrían darla a conocer. La publicidad y los políticos, al menos en esto, les ha ganado la delantera. ¿Podrían traerse a colación las palabras de Jesús: “Los hijos de las tinieblas son más sagaces que los hijos de la luz”? “Quiero rescatar a Jesús”, decía hace poco la cantante R. Lee Jones.