“Lo que me falta es tiempo”, se oye decir. Y también: “Lo único que, en este momento, compraría, sería tiempo”. Todo el mundo va de prisa, escopeteado porque “no me llega el tiempo para nada”. A pesar de ello, buena parte de la humanidad gasta, al menos, un par de horas viendo en la televisión programas que ni le proporcionan placer ni le forman; sólo para comprobar que en la televisión sólo se ven estupideces. Mucha gente pasa horas en los supermercados para ver que podría comprar o que le gustaría comprar; algunos pierden un buen tiempo al viajar en su coche en vez de hacerlo en los transportes públicos. Hay mil maneras de perder el tiempo; cada uno sabe en qué pierde su tiempo. Mucha gente cree o piensa que moverse es hacer, que agitarse es ser útil. En primer lugar, cuando se ama lo que se hace, todo el tiempo es placentero; segundo, cuando se tiene la mente organizada, hasta el tiempo de ocio redunda en lo que traes entre manos. No se pueden añadir horas al día; pero se pueden dejar de lado algunas cosas que nos roban tiempo. Uno puede vivir sin tele.¡Piénsalo! "El tiempo es oro", dicen los ingleses. Los cristianos dicen: "El tiempo es gracia"