Detesto y condeno la violencia ejercida ayer en Barcelona por muchos manifestantes pero los políticos catalanes dramatizaron e hicieron una escenificación digna de una película de Rambo. Los indignados no van contra la democracia ni contra los elegidos por la voluntad popular sino contra los privilegios que se otorgan a sí mismos los elegidos, contra la corrupción que practican los elegidos, contra los políticos que no obedecen las sentencias de los tribunales, contra el endeudamiento que contraen los elegidos y contra los directivos de cajas y bancos que arruinaron a sus entidades con una despilfarradora gestión que todos estamos pagando. Artur Mas, el nuevo Rambo, se olvido de decir que, según una encuesta del CIS, millones de españoles consideran a los políticos como uno de los principales problemas de España.