A propósito de todo lo que ha pasado, y sigue pasando, en orno a la muerte y entierro de Jackson y al fichaje y presentación de C. Ronaldo (: horas enteras en los medos audiovisualales y toneladas de tinta en los escritos prensa escrita, he oído mil veces decir: “Estamos loco; la gente no sabe lo que hace”. Nada de lo que hacemos lo hacemos porque sí. “No sabemos lo que nos pasa, y esto es lo que nos pasa, no saber lo que nos pasa” (J. Ortega y Gasset). En las crisis históricas se apodera del ser humano una sensación de desorientación y el pánico por hallarse en la divisoria de dos formas de ida. En el pasado es el único arsenal en donde podemos encontrar los medios para hacer frente al futuro. Una de las causas de la crisis actual puede ser que las personas han olvidado lo que hacían sus abuelos; es decir, las referencias. Cuando se han perdido las referencias anteriores se inventan unas nuevas porque la humanidad no renuncia a sus esperanzas. No es raro que en situaciones como la actual, la humanidad vuelva del revés todas las valoraciones. Se inventan, por ejemplo, nuevos dioses.