A simple vista

Petos de ánimas
En los cruces y encrucijadas de caminos de la Galicia rural, hay monumentos de tres cuerpos: base, cuerpo con hornacina y remate en cruz, petos de ánimas, que recuerdan al caminante que, especialmente en esos lugares, se puede encontrar con los caminantes muertos que también están vivos. Es la manera de recorrer los caminos mirando hacia adentro, al horizonte, al fondo y a lo que hay al otro lado de lo que se ve. Viajando por los caminos de Galicia con gente venidas e otras latitudes me decían: “Hay que ver, los antiguos”. Les pregunté: “¿Qué son las cruces con ramos de flores en los bordes de las carreteras de toda Europa y América (las que yo he visto) allí en donde alguien se mató?”. “Tienes razón”, me respondieron, “auténticos petos de ánimas”. Algunos petos de ánimas son monumentales, otros comunas como las estelas funerarias romanas y otros como simples hornacinas incrustados en paredes. Son referentes geográficos, físicos, arquitectónicos que podrían servir a los sacerdotes para habla al alma gallega. En todo caso, es necesario saberlo para mirar a los ojos a Galicia porque ésta es mucho más de lo que se ve a simple vista
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