Nacen polluelos en Santo Domingo de la Calzada Gallo, gallina y pollitos en la Catedral
En el gallinero de la catedral de Santo Domingo de la Calzada, la familia crece: de dos a ocho, de un plumazo. El gallo y la gallina que recuerdan el más famoso de los milagros atribuidos al santo calceatense fueron padres el pasado domingo de una prole de seis polluelos, ayer alborotados por los intrusos que invadían su espacio para tomar imágenes de la inusual noticia.LO cuenta J.Albo en La Rioja.
No lo es que críen, desde luego, pero sí que lo hagan en el interior del templo, y no porque el marco, los turistas o los fieles les cohíban a la hora de hacer sus procreadores deberes, sino por el corto espacio de tiempo que permanecen en él. La última vez que unos cascarones se rompieron dentro de la hornacina gótica fue hace una década. Exactamente, el 26 de octubre del año 2001.
Un cartel en la puerta del templo publicita desde el domingo el feliz acontecimiento, en palabras del párroco, Francisco José Suárez, «singular e importante, porque es muy difícil que el gallo y la gallina tengan polluelos dentro de la catedral, ya que las aves se van cambiando en torno a los quince días».
Ello se hace así porque no es recomendable tenerles más tiempo, dado que las reducidas dimensiones del gallinero pueden llegar a estresar mucho a los animales. En esta ocasión, sin embargo, el acostumbrado plazo fue prorrogado habida cuenta de los signos que los responsables de la catedral observaron en la actual pareja, que lleva ya desde hace mes y medio en el que, sin duda, es el lugar más mirado del templo.
No es extraño, puesto que la catedral de Santo Domingo de la Calzada es el único templo católico del mundo que alberga animales vivos en su interior. «En los primeros días -explicó ayer el párroco-, vimos que el gallo estaba pisando a la gallina y que esta pronto se puso clueca y a incubar los huevos, por lo que optamos por dejarles más tiempo, a ver si salían». Y salieron.
«Los turistas están encantados ante esta feliz noticia y también nosotros», añadió el sacerdote, en referencia a un relevo generacional que asegura la estirpe de aves blancas y la perpetuación del milagro con su recuerdo visual y auditivo.
Víctor Pedro Galán es el cuidador del gallo y la gallina, y, también, quien se encarga de que la tradición encare el futuro con garantías. Sabido es que las aves tienen que ser blancas -como las del milagro-, pero esta especie escasea. «Hay muy pocas, porque la gente piensa que el huevo es de muy poca calidad; por el color o no sé por qué, pero el caso es que estuvieron a punto de extinguirse», explica antes de añadir que, «gracias a que desde Casas Blancas nos daban algún gallo y gallina blancas, hemos tenido ejemplares para criar».
Gallinas que pongan huevos y gallos que canten mucho. Desde luego, si los ya famosos polluelos salen al padre, la catedral tiene banda sonora asegurada para rato, porque el gallo ayer no paraba. Así tiene que ser en Santo Domingo de la Calzada, donde, bien es sabido que 'cantó la gallina después de asada'.