Cajasur, por ahora, dice "no" a la fusión y confía en mantener su independencia

Hace dos semanas, tanto Gómez Sierra como el obispo de Córdoba, Juan José Asenjo -este conflicto, muy probablemente, retrasará su marcha definitiva de la ciudad califal, y consecuentemente la marcha del cardenal Amigo, que por cierto está trabajando muy intensamente en la resolución de este conflicto-, mantuvieron una relevante reunión en el Vaticano, con los responsables de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. También estuvo presente el ecónomo de la diócesis. Tras conocer la situación, y conscientes de que tras el proceso de fusión, y los evidentes problemas que la crisis ha generado en Cajasur, se escondía la intención de "desactivar" el poder de la Iglesia en el mapa económico de Andalucía.
Así las cosas, tras la visita a Roma, y con el plácet del Vaticano, Cajasur ha redefinido su estrategia, lanzando un programa de emisiones de bonos avalados y de cédulas hipotecarias que permitirá inyectar liquidez por 1.680 millones de euros en el plazo de un año. Del mismo modo, la Santa Sede se ha comprometido a inyectar efectivo en forma de participaciones preferentes por cuantía de 150 a 250 millones entre inversores afines al orbe católico, lo que permitirá una solvencia que necesita urgentemente la caja. A su vez, la entidad prevé cerrar algunas sucursales, con el objetivo de mejorar el coeficiente de garantía (algo asi como la delgada línea roja que mide cuándo una caja tiene que ser intervenida, o cuándo puede remontar el vuelo por sí sola).
El camino se prevé difícil y complicado, toda vez que la opción por la independencia de Cajasur trastoca algunos de los planes de la Junta de Andalucía y del propio Gobierno. Pero, si funciona, hará ganar en credibilidad a una de las entidades más relevantes de nuestro país, y que cumple -amén de su misión financiera- una innegable función social. Que tal vez no podría llevar a cabo si se fusionara con otras cajas "laicas".
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