Con profundo dolor, he recibido la lamentable noticia de las
agresiones sexuales que ha sufrido una menor, vecina de Isla Cristina, presuntamente efectuadas por otros siete menores, y que ha provocado una fuerte conmoción social. Como pastor de nuestra Diócesis de Huelva, me solidarizo con el dolor de la víctima y sus familiares, así como del resto de familias afectadas en este suceso y de la totalidad de la comunidad isleña, y me siento en la obligación de invitar a una
profunda reflexión sobre las causas que están en la raíz de hechos como éstos, que exigen una revisión moral de nuestros modos de conducirnos en la vida y de los referentes educativos que están dejando en nuestros jóvenes esta herencia. La banalización de la sexualidad,
la ausencia de valores tales como el respeto, la tolerancia, el afecto ordenado al bien del otro, especialmente ante los más indefensos, no puede traer más que este tipo de resultados del que después nos lamentamos.
Hago un llamamiento a los fieles de nuestra Iglesia de Huelva para que, movidos por la fe en el “Autor de la Vida”,
velemos con auténtico celo por la de nuestros niños y jóvenes, ofreciendo “valores” que rescaten la dignidad del ser humano y respondan al Proyecto de Dios, construyendo una auténtica civilización del Amor.
+ José Vilaplana Blasco, Obispo de Huelvabaronrampante@hotmail.es