Todo está mal, muy mal. Todo es un caos

Y no me refiero al caos en la red (que también se las trae), sino al que nos presentan algunos de nuestros jerarcas y otros "talibanes eclesiales" a cuenta de Ciudadanía y otros menesteres. Para no salir de casa, vaya.

Por centrarnos en un caso (mañana habla Rouco y habrá mucho más que decir), contaremos lo acaecido ayer en el CEU, durante la presentación de un informe, que bien podría haber suscrito Torquemada, sobre los 19 libros que actualmente están en el mercado sobre la polémica asignatura. Ni uno solo se salva. Aunque los golpes van más hacia los religiosos que, incluso, hacia los de izquierdas.

Empezamos con Edebé, tradicionalmente ligada a los salesianos. "No es un texto aceptable desde el punto de vista del tratamiento moral de los temas", es la conclusión del CEU.

Sorprende que algunos manuales, como el de Akal, un grupo independiente de izquierdas, no reciban el grueso de las críticas. Aunque señala que defiende un "comunismo peculiar", ve "interesante" su refutación del relativismo y del escepticismo y algunas posiciones "aceptables".

los textos de editoriales multinacionales tienen críticas por sus "muchos tópicos anticlericales, feministas y políticos"; primar el desarrollo sociológico, antropológico o psicológico; no mencionar la objeción de conciencia; relegar la religión y la ética a lo privado; respirar un aire "naturalista"; elementos marxistas, u ofrecer una ética de ideología laicista del Gobierno.

Sobre el de Casals, una editorial tradicional católica, alerta de sus "ambigüedades morales" y que está a la defensiva en materia religiosa. El de Edelvives resulta "ñoño y con muy escaso contenido", parece tributario de las doctrinas morales de Adela Cortina y pondera "el amor sin distinciones".

Ediciones Serbal, pequeña editorial catalana de izquierda, ha diseñado un libro que "doctrinalmente desbarra en muchos puntos". El de Laberinto "destruye la moral natural" y es "explícitamente secularista" sobre la vida política, según el CEU. Por contra, el de Everest parece recomendable "con muchas reservas". Al menos uno. Aleluya. O medio, más bien.

Lo dicho: que dan ganas de enrollarse entre las sábanas, cerrar puertas y ventanas, y esperar que pase el caos. O vuelva la lluvia y oxigene el ambiente. Si es que puede, de enrarecido que está.

baronrampante@hotmail.es
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