Poco a poco, se reanuda la actividad en la Iglesia católica española. La
Conferencia Episcopal, que "oficialmente" no ha estado de vacaciones, arranca esta semana un
nuevo curso. Primero, esta tarde, con la despedida
oficial del Nuncio de Su Santidad, Manuel Monteiro de Castro (esperemos que algunas -e inexplicables- ausencias durante la misa del pasado 30 de agosto sean suplidas en la recepción en Nunciatura). Después, con la reunión, el próximo
jueves, del Comité Ejecutivo, en el que entre otras cosas se debatirán posibles medidas a tomar por todas las diócesis acerca de la
prevención de la nueva gripe.
Como ya anunciamos en primicia,
los obispos repasarán toda una serie de medidas. También, cómo no, pondrán negro sobre blanco los principales hitos de este otoño, que se presume caliente. La llegada del nuevo Nuncio,
Renzo Fratini, que en contra de lo que opinan desde la "caverna" no viene tanto a poner en orden al Gobierno sino a "tranquilizar" los ánimos de ciertos sectores -todavía dominantes, démosles a lo sumo tres o cuatro años- del Episcopado. La ofensiva
contra el aborto, cuyo primer gran desafío vendrá con la
manifestación del 17 de octubre, marcará el "estilo" de la Iglesia católica en su
relación con el Ejecutivo. Una relación que será imprescindible en el diálogo que se viene manteniendo sobre la
reforma de la Ley de Libertad Religiosa. Muchos obispos van a
cambiar de sede, jubilarse o "ascender" hacia otros fines. De cómo vaya saliendo la cosa sabremos hacia dónde (además de hacia Roma, claro está) vira la barca de la Iglesia del futuro. Llegado el invierno, arrancaremos el
Año Xacobeo que, como ya les adelanté hace algo más de un año, puede que traiga una gratísima sorpresa para
don Julián Barrio y para todos los amantes del
Camino (de Santiago). Un sorpresa con solideo. Veremos.
baronrampante@hotmail.es