¿El último arzobispo castrense?

Cuando el pasado sábado Juan del Río tomaba posesión de la sede del Arzobispado Castrense, una nueva época parecía comenzar. No tanto en el talante de su titular -tanto Francisco Pérez como, sobre todo, monseñor Estepa, hicieron gala de unas magníficas relaciones tanto con los gobiernos como con la Casa Real- cuanto en el futuro que se augura al cargo de "líder espiritual" de los católicos en el Ejército.

Porque la presencia del Arzobispado Castrense es uno de los puntos que los sectores más laicistas del PSOE ponen en solfa. Evidentemente, nadie va a poner en cuestión que cada militar puede hacer efectiva su fe en su trabajo, y por ello ya se van abriendo las puertas para la presencia de pastores o imanes para aquellos soldados evangélicos o musulmanes. Otra cosa es que monseñor del Río pueda ser el último arzobispo castrense "con mando en plaza".

El debate sobre la Reforma de la Ley de Libertad Religiosa, entre muchas otras cosas, plantea una petición para que se modifique la normativa que consagra al arzobispo castrense como general. En el futuro, muy probablemente, ni el castrense ni los capellanes en el Ejército tengan gradación militar. Se trataría -como en la práctica ya son- de "funcionarios" externos a los cuerpos militares. Un paso más en la separación Iglesia-Estado que esperamos, por un lado, no suponga un punto de fricción; y, por el otro, que tampoco sirva para impedir la presencia de lo religioso en el Ejército. Porque, como bien dijo en su homilía Juan del Río, la existencia de un Servicio de Asistencia Religiosa a las Fuerzas Armadas "no debe ser entendida como impedimento para la legítima y necesaria separación entre la Iglesia y los Gobiernos".

baronrampante@hotmail.es
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