Una vuelta más en el proceso de
ataques internos contra Benedicto XVI. Ahora, justo cuando parece que vuelve a
retomarse el diálogo-cesión con los seguidores de Lefebvre, conocemos que el
arzobispo de Estocolmo había enviado el preceptivo informe a Roma avisando de estas y otras declaraciones negacionistas de
Richard Williamson. El
padre Lombardi niega que Benedicto XVI estuviera informado de dichas palabras antes de levantar la excomujnión a los obispos lefebvrianos.
¿Quién miente? No lo hace, evidentemente, el arzobispo de Estocolmo, y se puede comprobar siguiendo la página web del Arzobispado y publicaciones de prensa. Sinceramente, creo que tampoco lo hace el portavoz vaticano:
Benedicto XVI nada sabía de esas declaraciones. ¿Qué pasó entonces? Hay que echar la vista a
un sector de la Curia, que ha abogado por el reconocimiento de los seguidores de Lefebvre como un primer paso para la "vuelta" a otras costumbres, más propias de otros siglos. Los "ultras" han utilizado la buena voluntad del Papa -y, no lo neguemos, de su intención por retomar las misas en latín y demás-, para colarle un tanto. Porque, una vez levantada la excomunión, no se va a volver atrás. Y, desgraciada o afortunadamente, la Iglesia es experta en saber jugar con el tiempo, y que todo cambie... para que todo siga igual. Pero
actuar a espaldas del Papa o, como es el caso, ocultándole información, compromete, y mucho, la credibilidad de cierto sector de la Curia. E, indirectamente, la del propio Pontífice. Y eso es una mala noticia.
baronrampante@hotmail.es