Evangelizar Europa hoy III

Diaconía de la teología y la Iglesia al mundo
La nueva teología surgida de la Constitución Pastoal sobre la Iglesia en el mundo de hoy del C, Vaticano II, huye de una imagen extrensicista de Dios, que habla al hombre desde fuera de la historia y en el pasado. Al ser la teología elaboración del hombre, es imposible su desvinculación de la historia, necesariamente ha de tener una matriz social e incluso una tendencia ideológica.
Por este motivo la pretendida abstención política que se observa en muchos teólogos de los países ricos, representa para el teólogo de la liberación, Hugo Assmann, un nuevo intento de teología pura que por la razón aducida no es posible. Tras ese intento hasta puede ocultarse una legitimación del "statu quo" imperante, en detrimento de los países pobres. Esto le parece un síntoma de no haber superado la antigua vocación totalitaria de la teología, que le impide su historicidad
Lo específico del judeocristianismo es la exigencia de la historización de la fe, la asunción llena de la mumdanidad histórica. Esto es, así como Dios se encarna en lo que no es él, hasta el punto de que la encanación en lo otro llega a constituir una dimensión intrínseca de Dios, así también el cristiano está llamado a hacer una kénosis(acto de humildad) consustancial a su fe: es distintivo de la fe cristiana que esta no retenga avaramente lo propio, lo específico, y se aniquile en lo otro, es decir, en la toma de cuerpo histótico en el mundo (Hugo Assamann, Teología desde la praxis de la liberación, Salamanca 1973, 115 y 117).
Lo que significa que la teología y la Iglesia sólo pueden dar razón de la esperanza ante el mundo si se conciben y proyectan como servicio al mundo a semejanza de Cristo, Palabra fundante de la teología cristiana y Cuerpo místico de quien entregó su vida por el mundo. De esta manera la teología y la Iglesia posconciliares sirven a los hombres, al mundo y al evangelio. En este sentido se entienden a sí mismas como un correctivo a su excesiva tendencia a privatizar la fe y hacer de ella una fe creída más que vivida. De ahí que se propongan formular el mensaje cristiano teniendo en cuenta los postulados de la sociedad moderna.
En lo que se refiere a la nueva teología política, su promotor, Joham Baptist Metz, repite incansablemente que no se trata de una teología regional dedicada exclusivamente al tema político. Su proyecto es más ambicioso: ha concebido su teología como una tarea fundamental de cualquier teología que quiera conectar con el hombre y el mundo actuales (JB. Metz, "El problema de la teología política, Concilium 36. 1968, 385; id.,"Presencia de la Iglesia en laa sociedad, Conc.,núm. extraordinari de diciembre 1970, 247-258.
Es la teología que Schillebeeckx percibe en diálogo permanente con los hombres y no de gabinete, dispuesta a dar razón de su esperanza a quien se lo pida. El teólogo no se propone dar un cúmulo de doctrinas, sino analizar la historia, para descubrir en ella la acción salvadora de Dios. Desde su larga experiencia de teólogo, cree que la teología debe reflexionar sobre la situación del hombre y afrontar los problemas del mundo al que sirve, de lo contrario habla en el vacío (E. Schillebeeckx, Dios futuro del hombre, Salamanca 1970, 182).
Para la Constitución Pasttoral sobre la Iglesia, el reino trascendente ha entrado en la historia con Jesucrsto para fecundar el mundo con sus valores. Una manifestación más del amor de Dios al mundo (GS 34, 36,39).Según el profesor
de Salamnca Ramos Guerreira, el mismo método empleado por Gaudium et Spes, en el que la revelación de Dios aparece realizándose en los acontecimientos y las experiencias de todos los hombres, indica la prioridad que el documento concede a la edificación del mundo.
Schillebeeckx que participó en la redacción del esquema XIII confirma esta tesis diciendo que Dios ha entregado el mundo al hombre, para que lo humanice y haga de él una digna morada, en lugar de considerarlo un trampolín para la otra vida (J. Guerrera: El hombre Tema del diálogo Iglesia-Mundo; id.,Teología pastoral, Madrid 1995; E. Schilleebeckx, Iglesia y Mundo. Sobre el sentido del esquema XIII del Vaticano II, en AA.VV., Fe y entendimiento del mundo, Salamanca 1972. 233ss.)
La misma Iglesia tal como se manifiesta en la Constitución se propone servir al mundo en sus problemas temporales para que éste consiga su propio proyecto. La idea de servicio es tal vez la que más se repite en los textos conciliares.
Asimismo, en el balance que Pablo VI hace de la obra conciliar en el discurso de clausura de la sesión IV del Concilio dice: "Toda esta riqueza doctrinal no apunta más que a una cosa: servir al hombre...La Iglesia se ha proclamado servidora de la humanidad"(Y.Congar-M-Peuchmaur, La Iglesia en el mundo de hoy, Madrid 1970).
Ya en en el proemio de Gaudium et Spes se expresa la voluntad de que todo diálogo de la Iglesia con el mundo que se establece en el documento es un signo del servicio que la Iglesia quiere prestar al mundo (GS 3).
La Constitución pastoral es el vivo ejemplo de una teología y una Iglesia que no quieren quedarse en sí mismas, sino que desean tomar cuerpo en la vida de los hombres y del muno, ejerciendo así una verdadera diaconía que les impone estar atentas a los signos de los tiempos y a los despertares evangélicos de cada momento. El Padre Chenu, que contribuyó mucho a la renovación de la teología y de la Iglesia, ve a una y otra muy ligadas al renacimiento del espíritu en nuestro tiempo, por una parte, y al hombre y al mundo que han de ser evanlizados por otra (M.D. Chenu, La theologie au XII siècle Paris 1957).