Nueva teología política europea (curso)

Capítulo cuarto

Nuevo lenguaje para una nueva teología


7. Polémica entorno la teología política
(continuación)

2) En Alemania, donde nace la nueva teología política, entre las personas de edad avanzada parece revivir los fantasmas del catolicismo político o de la predicación típica de la corte prusiana e incluso de la herejía cristiano alemana. Además de considerar culpable tal concepto y rechazarlo, creen que es un intento teológico de servirse de un modelo de política ya gastado. Así lo creen, pero es todo lo contrario

A su vez los jóvenes, que no ven bien a una iglesia neutral con una política conciliante caracterizada por la no política, se preguntan cómo es posible seguir manteniendo esta política después de Auschwitz e Hiroshima y se plantean un compromiso político contra esta Iglesia. También a ellos la teología política les parece un intento político de utilizar un concepto de teología ineficaz y anticuado. Tanbién estos están equivocados. No saben de va. Sin embargo, Metz sí comparte con ellos la idea respecto a Auschwitz.

El ha escrito que en Auschwitz murió la idea del hombre y el hombre mismo. Y no sólo eso, sino que, citando a Wiesel, coautor con él del libro Esperar a pesar de todo, dice: "El cristiano reflexivo sabe que en Auschwitz no murió el pueblo judío, sino el cristianismo". Por eso mantiene la idea de una teología política como correctivo crítico-social.

3) Se la acusa también de ambigüedad y de que bajo la etiqueta de teología política se encubre muchas veces una politización directa de la fe. Incluso algunos no ven más diferencia con la teología política antigua que la de favorecer a la izquierda en lugar de garantizar el orden establecido .

Pero posiblemente una de las críticas mayores que ha recibido la teología política sea la que le ha hecho Hans Maier. El profesor de ciencias políticas en el Geschwister Scholl Institut de la Universidad de Munich dice que la expresión "teología política" no es adecuada para designar la pretensión y el alcance público del cristianismo, a la vez que recuerda el lastre histórico que arrastra tal concepto. Maier prefiere la expresión "teología escatológica". La dureza de su crítica la resumo en los siguientes puntos:

-Intentar, bajo un signo de izquierdas, una neopolitización reaccionaria de la fe.-La acusa de inmanentizar las promesas escatológicas de salvación y de no marcar las fronteras entre escatología y futuro intramundano. Le parece que el reconocimiento teológico de la secularización que hace se vuelve contra la misma teología política haciéndola superflua.

-Le reprocha la vaguedad y el tono que acompañan a sus referencias sobre la fuerza social del amor cristiano, la violencia revolucionaria o el resistir a las amenazas que afectan a lo humano.

-Cuestiona asimismo el concepto de Iglesia que se desprende de esta teología y que hable de tarea crítico liberadora y hasta revolucionaria de la Iglesia .

7,1. Réplica de los autores
Ante tantos malentendidos acumulados entorno a la expresión "teología política", sus promotores se han visto obligados a intervenir para aclarar su significación:
1) No se trata de que la política sea el tema central de la teología cristiana, como es el tema de la cruz, es simplemente el escenario en que la teología de hoy debe operar cristianamente. Su cometido será, y aquí se percibe la intención de que se convierta en teología fundamental, despertar la conciencia política de toda la teología cristiana, porque todos ellos niegan la posibilidad de una teología apolítica.

Moltmann aclara que la formulación de una teología política no se debe al cristianismo, sino que constituye la esencia de las antiguas religiones paganas. Ahora bien, la religión y la teología fundamentadas en Cristo, un ajusticiado político, han tenido que contrarrestar estas religiones políticas de los estados y las naciones .

2) La reflexión de la teología política no tiene nada que ver con una neopolitización reaccionaria de la fe; en cambio, sí está ligada a la postura crítica de la fe frente a la praxis social.

3) La alusión a una teología política tiende a despertar cada vez más la conciencia de una relación de dependencia entre el mensaje escatológico de Jesús y la realidad político social. Aumenta la convicción de que la salvación que Jesús anuncia implica una relación al mundo no en sentido cosmológico, sino en sentido sociopolítico, como elemento crítico y liberador de este mundo social e histórico.

Ese dinamismo encierran las promesas escatológicas de la tradición bíblica: libertad, paz, justicia, reconciliación etc., que no pueden considerarse como algo privado, sino que nos introducen en la esfera de la responsabilidad social.
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