Santa María idolatrada

Visita de María a su prima Isabel
Y dijo María:
-glorifica mi alma al Señor
y exulta mi espíritu en Dios mi salvador,
porque se ha fijado en la humillación
de su esclava, y desde ahora me llamarán
bienaventurada todas las generaciones:
porque me ha hecho cosas grandes el poderoso,
y sagrado es su nombre;
y su misericordia salta de generación
en generación a los que le reverencian.
Hizo cosas poderosas con su brazo,
dispersó a los arrogantes mientras planificaban
sus designios.
Derribó a los poderosos de los tronos
y ensalzó a los humillados;
a los hambrientos los colmó de bienes
y a los ricos los despidió con la manos vacías.
Acogió a Israel su hijo,
para acordarse de la misericordia,
a tenor de lo que les había dicho a nuestros
padres: a Abraham y a su descendencia
por siempre.
Y María se quedó con ella unos tres meses,y
se volvió a su casa(Lc 1, 46-56)
Santa María de Guadalupe (Cáceres)
Tienes la cara morena,
quemada por el sol
y el aire de la sierra,
Santa María extremeña.
La tienes casi tapada,
tal vez de vergüenza
porque te sientes idolatrada:
te han vinculado
a la colonización de América
y han prostituido tu condición aldeana
con la realeza de la patria.
Te veo triste, desconsolada,
prisionera tras los mástiles
de tantas banderas.
Parece que los que oprimen a los pueblos
quieren disimular tu desconsuelo
rodeándote de honores reales.
Pero tú no te sientes reina
sino esclava,
la esclava del Señor
que tiene empeñada hoy su palabra
con el pueblo extremeño
y con los pueblos de habla hispana.
Guadalupe y los extremeños
Guadalupe, su monasterio
es el paño de lágrimas
del pueblo extremeño,
a él viene a enjugar
el sudor que producen
sus tierras quemadas
y el dolor de tantas
enfermedades incuradas.
El parado más parado de España,
el tercermundista extremeño,
a pesar de todo,
se mantiene inhiesto,
sin perder la calma
como el monasterio.
Hombre sufrido y austero
no osa pedir al cielo,
le basta con desahogar sus penas
en el monasterio.
El conquistador extremeño
que no conoció fronteras
en los nuevos pueblos
se siente hoy cautivo y desterrado
en su propio suelo
y vive de un lejano recuerdo
que está presente en el monasterio.
(Injustamente, el monasterio de Guadalupe de Extremadera lo usurpó y lo mantiene aún la diócesis de Toledo).
Santa María de huerta (Soria)
Santa María hortelana,
he aquí un título
que a Santa María le agrada:
campesina,
trabajadora en la huerta,
hortelana.
Como tantas mujeres de la tierra,
siguiendo una tradición milenaria,
Santa María de Huerta
no quiere que la disfracen de reina,
ni la engalanen con joyas,
quiere andar por las acequias,
sacar el agua del pozo, regar,
ponerse morena;
quiere oler a violetas,
albahaca, a hierbabuena
y esparcir en el ambiente
el perfume de la huerta.
¡Ay, cómo necesita la gente
en la ciudad hacinada
lavar su vida y su mente
en el agua de la fuente
de Santa María hortelana!
F.G-Margallo, Vino viejo en odres nuevos. Poesía-política y profecía, Madrid 1981