La cigüeña sobre el campanario 8



La blanca cigüeña,
como un garabato,
tranquila y deforme, ¡tan disparatada!
sobre el campanario.
(Antonio Machado)

La mayor herejía de la historia
(Cont., viene del día 22)

Es probable que la mención de la resurrección al tercer día que se pone en labios de Jesús sea un elemento post-pascual, es decir, no una palabra, sino una añadidura de los que repensaban y rememoraban los dichos y las acciones de Jesús a la luz de su experiencia pascual (de su fe en la resurreccioón del Señor).

Dentro de esta escena, Mateo introduce un elemento que no se encuentra ni en Marcos ni en Lucas. Son unas palabras de Jesús a Pedro, en respuesta a la afirmación de éste. "¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás! Porque eso no te lo ha revelado la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

Ahora te digo yo: tú eres Pedro y sobre esta roca edificaré mi Iglesia, y los poderes de la muerte no triunfarán sobre ella. Te daré las llaves del Reino de los cielos, y lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos (Mt, 16, 17-19).

Estas palabras ¿pertenecen históricamente al episodio ocurrido en Cesarea de Filipo y fueron conservadas por Mateo, en tando Marcos y Lucas las omitían? ¿O son quizá un añadido de Mateo a la escena, fruto y expresión de una reflexión eclesiológica (sobre la misión de la Iglesia y de Simón Pedro en ella?), propia de la comunidad que está detrás del Evangelio de Mateo? Las dos hipótesis son posibles. La segunda le parecen a Díez-Alegría más probable.

Si se admite este supuesto, y se tiene en cuenta que probablemente el hombre Jesús, en su conciencia humana, no se identificó a sí mismo como Mesías, por lo menos hasta hasta muy al fin de su vida en la tierra, podíamos intentar esta reconstrucción hipotética de la realidad histórica del episodio de Cesarea.

Jesúa pregunta a sus discípulos:
_¿Quién dicen los hombres que soy yo?
Ellos contestan:
_Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que uno de los profetas.
Jesús pregunta todavía:
_Vosotros ¿quién decís que soy yo?
Pedro le contesta:
_Tú eres el Mesías.
Jesús responde:
_¿Que yo soy el Mesías? Pues mira, lo que va a pasar es que voy a sufrir mucho y ser reprobado por los senadores, los sumos sacerdotes y los letrados. Van a matarme.
Pedro entonces se pone a reprenderle. Jesús lo rechaza:
_¡Quítate de mi vista, Satanás!Tus pensamientos no son los de Dios. Son de los hombres.

Pero, de todos modos, las palabras que Mateo pone en labios de Jesús, dirigidas a Pedro, sean o no de él, son importantes para nuestra comprensión de la Iglesia. Están en el Nuevo Testamento. Forman parte del Evangelio. No podemos soslayarlas.

¿Cuál es su sentido?
La teología apologético-papalista tiende a darles un significado jurídico constituyente.

A Díez-Alegría esto le parece inconsistente e inadmisible. Jesús es esencialmente un carismático y un profeta. No habla nunca en un sentido jurisdiccional. Cuando emplea formas de lenguaje jurídicas, lo hace paradógicamente, en sentido figurado, para impresionar más profundamente sobre lo que quiere recalcar. Esto es lo que hace en el sermón de la montaña, para radicalizar la prescripción de no matar:

"Habéis oído que se dijo a los antepasados: no matarás, y el que mate será reo ante el tribunal. Pero yo os digo: Todo aquel que se encolerice con su hermano, será reo ante el tribunal; el que le llame imbécil será reo ante la Corte Suprema (Sanedrín); y el que le llame renegado será reo de la hoguera" (Mt, 5, 21-22).

De igual modo, en las palabras de Jesús a Pedro la forma jurídica envuelve un significado profético y sabemos que la profecía no nos da nunca la seguridad posesiva de una disposición jurídica, sino que nos deja en la ruta humana de una esperanza abierta. El texto es predominantemente eclesial, aunque significativo del papel de Pedro en la comunidad. Las palabras "lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos" que aquí se dirigen a Pedro, dos capítulos después son dirigidas (exactamente las mismas) al conjunto de la comunidad.

todo el contexto es una introducción sobre la vida comunitaria de los fieles. A propòsito de la corrección fraterna, dice Jesús que si uno, obstinado en su fallo, no le hace caso ni siquiera a la comunidad (a la asaamblea de los hermanos)sea considerado como un extraño. Y añade; Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.

Os aseguro también que si dos de vosotros os ponéis de acuerdo en la tierra para pedir algo, lo obtendrán del Padre que está en los cielos. Porque están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos".
(Mt 18, 18-20).
JM. Díz-Alegría,
Rebajas teológicas de otoño
Desclée de Brouwer 1980
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