El evangelio en el mundo
María-Luisa es religiosa. Está comprometida en la Asociación Católica de los Niños y en el Movimiento por la Paz. Las llamadas de la vida militante suenan con mucha fuerza en ella. Descubre que la vida consagrada debe estar presente allí donde hay lucha por la vida.
Gil es diácono. Los marginados forman parte de su vida. Sabe que los más desheredados son lps preferidos de Dios. Escucha las llamadas de todos los que tienen necesidad de ayuda para vivir. El encuentro con los más pobres alimenta sus ganas de vivir el evangelio. Él da el gusto de servir.
Cuando camino entre la multitud pienso en el Apóstol en Corinto. Una noche el Señor dijo: "En esta ciudad tengo un pueblo numeroso". Más allá de nuestros encuentros de cristianos, donde somos un número reducido, más allá de nuestras pequeñas estructuras de acogida, el Señor nos abre a las multitudes que no conocemos. Nos dice: "Tengo un pueblo numeroso". Esta multitud nos reclama hoy. Como reclamaba a Jesús en su época, Dios llama a entrar en su pueblo.
En la vida de todos los días, los múltiples encuentros son una fuente de llamadas. ¿Cómo visitar a los prisioneros y enfermos, discutir con los jóvenes, reunirse con las familias, acompañar grupos, acoger al extranjero...? La llmada del Señor pasa por la vida del mundo, por todos los hombres nuestros hermanos, creyentes o no.
Formamos parte de un pueblo donde somos llamados unos y otros en una asombrosa variedad. Cada llamada teje múltiples lazos. Cada uno tiene que ocupar su lugar. Una constelación de llamadas construirá el pueblo de Dios. Muchas veces se oye decir: "Si yo estoy aquí hoy es porque un día alguien vino a verme y me dijo que me ocupara de...Dios nos llama a lo largo de toda nuestra vida. (J. Gaillot, Fe sin fronteras, Edic Paulinas 1989).
www.porunmundomasjusto
Gil es diácono. Los marginados forman parte de su vida. Sabe que los más desheredados son lps preferidos de Dios. Escucha las llamadas de todos los que tienen necesidad de ayuda para vivir. El encuentro con los más pobres alimenta sus ganas de vivir el evangelio. Él da el gusto de servir.
Cuando camino entre la multitud pienso en el Apóstol en Corinto. Una noche el Señor dijo: "En esta ciudad tengo un pueblo numeroso". Más allá de nuestros encuentros de cristianos, donde somos un número reducido, más allá de nuestras pequeñas estructuras de acogida, el Señor nos abre a las multitudes que no conocemos. Nos dice: "Tengo un pueblo numeroso". Esta multitud nos reclama hoy. Como reclamaba a Jesús en su época, Dios llama a entrar en su pueblo.
En la vida de todos los días, los múltiples encuentros son una fuente de llamadas. ¿Cómo visitar a los prisioneros y enfermos, discutir con los jóvenes, reunirse con las familias, acompañar grupos, acoger al extranjero...? La llmada del Señor pasa por la vida del mundo, por todos los hombres nuestros hermanos, creyentes o no.
Formamos parte de un pueblo donde somos llamados unos y otros en una asombrosa variedad. Cada llamada teje múltiples lazos. Cada uno tiene que ocupar su lugar. Una constelación de llamadas construirá el pueblo de Dios. Muchas veces se oye decir: "Si yo estoy aquí hoy es porque un día alguien vino a verme y me dijo que me ocupara de...Dios nos llama a lo largo de toda nuestra vida. (J. Gaillot, Fe sin fronteras, Edic Paulinas 1989).
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